Estamos por cumplir 30 años del inicio de la Guerra de las Malvinas y vale la pena reflexionar sobre la economía de estas islas, cuyo nombre oficial es Falkland Islands.

Antes de la invasión argentina a las islas, la economía del lugar era casi inexistente, pues los pocos habitantes se dedicaban a producir alimentos de autoconsumo y la actividad principal era la producción de ganado ovino. Sus habitantes vivían mayoritariamente del subsidio del Reino Unido.

Después de la guerra argentino-británica, donde vale la pena destacar la poca solidaridad de los países de América Latina pues sólo Perú apoyó militarmente a Argentina y representó diplomáticamente al país cuando se rompieron las relaciones con el Reino Unido, la economía de estas islas ha mejorado a tal grado que el día de hoy tienen una de las economías más solidas de los territorios ultramarinos del Reino Unido.

Dos elementos fundamentales han marcado el éxito económico de las islas: otorgamiento de licencias para pesca y la infraestructura militar que dejó la guerra.

La guerra hizo que el gobierno británico pusiera sus ojos en las islas como parte de sus posiciones estratégicas en el continente e invirtió militarmente para expulsar a los argentinos y para la posterior defensa del territorio.

Las licencias para la pesca fueron vendidas a los pescadores de Asia, España y Estados Unidos, quienes acuden a los mares de las Malvinas a pescar langostinos, camarones y krill.

Los ingresos de estas licencias les permitieron a los isleños tener un superávit cercano a los 30 millones de dólares en el 2011. Los más de 3,000 habitantes de las islas Malvinas gozan hoy de una capacidad económica importante, pues su PIB per cápita es de 50,000 dólares gracias a su economía basada en pesca, servicios y ganadería, principalmente.

Los ingresos per cápita son tan altos que los habitantes de las islas pueden enviar a sus hijos a estudiar a Gran Bretaña y hacerlos regresar para conducir un nuevo negocio o administrar la empresa familiar.

La gran oportunidad el día de hoy en las islas está en las posibilidades de explotación petrolera que se tienen, pues según estudios especializados, la inversión adecuada en la exploración y extracción de petróleo en el sur de las islas podría hacer que se generen 500,000 barriles diarios de crudo. La inversión no tendría restricciones, pues podría provenir de inversionistas isleños o extranjeros.

Hay que reconocer que esta prosperidad económica de las Islas Malvinas no hubiera sido posible si la junta militar argentina de 1982 no hubiera tomado la decisión de invadir las islas y así desviar la atención pública sobre una economía argentina devastada y en crisis social.

*Dr. Eduardo Carbajal, director del Tecnológico de Monterrey Sede Perú. Correo electrónico: [email protected]