La utilidad neta de JP Morgan Chase & Co., el mayor banco de Estados Unidos, creció a 5,690 millones de dólares, o 1.39 dólares por acción, en el cuarto trimestre, desde los 3,730 millones de dólares, del cuarto trimestre del año anterior. Los aumentos de sus ganancias trimestrales presentaron el repunte por los préstamos hipotecarios.

Los ingresos por la generación de hipotecas, excluyendo pérdidas por la recompra de créditos anteriores, subieron 51% a 1,600 millones de dólares. Las provisiones por préstamos malos se derrumbaron 70% a 656 millones de dólares.

Seguimos viendo condiciones crediticias favorables en todo nuestro portafolio mayorista de préstamos y un sólido desempeño de los créditos en nuestro negocio de tarjetas , comentó el presidente ejecutivo, Jamie Dimon, en un comunicado.

RECORTE DE BONO, ?PESE A CRECIMIENTO

El Directorio de JP Morgan Chase & Co. recortó a la mitad el bono del Jaime Dimon, informó la compañía, tras una investigación por la pérdida de 6,200 millones de dólares por operaciones financieras conocida como ballena de Londres .

Como presidente ejecutivo, el señor Dimon tiene la responsabilidad final por los fracasos que llevaron a pérdidas en la oficina principal de inversiones , afirmó el banco en un documento presentado ante la Comisión de Valores estadounidense.

El pago de Dimon por el 2012 fue de 11.5 millones de dólares, indicó JP Morgan en un documento presentado a la Comisión de Bolsas y Valores, incluyendo un salario de 1.5 millones de dólares y un bono de 10 millones de dólares.

En el 2011, recibió 23.1 millones de dólares, que incluyeron el mismo salario y un bono de 21.5 millones de dólares.

La decisión del Directorio se conoce después de pedidos de funcionarios del gobierno tras la crisis financiera para que las compañías recorten o incluso se les devuelva el pago a ejecutivos en firmas que perdieron dinero debido a que no controlaron el riesgo.

La debacle es conocida como ballena de Londres, el sobrenombre que los fondos de cobertura dieron al operador de JP Morgan Bruno Iksil por las posiciones desmedidas que éste tomó en derivados desde Londres para la oficina principal de inversiones de la compañía.

Las operaciones, realizadas con derivados de crédito, se volvieron demasiado grandes como para que JP Morgan pudiera salir de ellas fácilmente.