El rublo ruso se derrumbó este martes pese a la radical subida de las tasas de interés del Banco Central de Rusia, colocando bajo presión al presidente Vladimir Putin, impotente ante una crisis monetaria de tintes dramáticos.

Tras una caída el lunes de 9.5%, sin precedentes desde la crisis financiera de 1998, el desplome de la moneda rusa se acentuó brutalmente este martes con una pérdida de más de 20%, para llegar a un nivel inédito de 100 rublos por euro y 80 rublos por dólar.

Al mismo tiempo, el índice RTS de la Bolsa de Moscú se desplomaba 17% y operaba en un mínimo desde marzo del 2009. Estamos asistiendo notoriamente a un ataque especulativo contra el rublo , aseguró Alexei Mikheiev, experto del banco VTB24.

El hundimiento de la divisa rusa (ha caído desde principios de año 60% ante el dólar) ha provocado un movimiento de pánico entre la población, que cambia rublos devaluados por dólares o euros, a dos días de la muy esperada conferencia de prensa anual, este jueves, del presidente ruso.

Todo ello se produce en un contexto de gran tensión política con occidente, debido al rol de Moscú en la crisis ucraniana, y al riesgo para la economía rusa de entrar en recesión.

En un intento por contener el descalabro del rublo, el Banco Central ruso anunció en la noche del lunes un aumento drástico de su tasa directriz, que pasó de 10.5% a 17%, más del triple respecto a principios de año.

Pero tras un breve repunte del 5% de menos de dos horas, este martes la moneda rusa volvió a derrumbarse a nuevos mínimos históricos.

El Banco Central de Rusia admitió entonces que la situación era crítica y prometió que adoptaría medidas.

A falta de respuesta política y en un contexto de retroceso del precio del petróleo, todos los esfuerzos del Banco Central para frenar la caída libre del rublo parecen infructuosos , comentó Inna Mufteeva, economista de Natixis.

El lunes, contribuyendo al sombrío ambiente, el Banco Central había advertido que el hundimiento de los precios del crudo podría generar una contracción de casi 5% de la economía rusa en el próximo año.