Uno de los errores que cometen algunos inversionistas es construir carteras poco diversificadas y a menudo concentradas en un número muy reducido de fondos. Aunque esta estrategia tiene la ventaja de que el inversionista puede hacer un seguimiento cercano de sus inversiones y tener una visión más exacta de su distribución de activos, en la mayoría de los casos constituye una ineficiencia en términos de diversificación de portafolio (aunque hay ejemplos de que con muy pocos fondos o, incluso, con uno solo se puede conseguir una diversificación adecuada).

Ahora bien, a menudo el inversionista profesional comete el error inverso: tener demasiados fondos en cartera. ¿Una prueba? Si analizamos los fondos perfilados en Europa, el número de fondos medio por portafolio supera ampliamente los 30 (y muchos superan los 50).

En este punto, hay que recordar que la diversificación consiste esencialmente en asociar activos que tienen comportamientos distintos en reacción a los diferentes riesgos que pueden presentarse en los mercados.

Muchos inversionistas, particulares y profesionales, olvidan que distintas clases de activos pueden, en realidad, estar expuestas a los mismos riesgos.

Uno puede tener la impresión que cuanto más fondos tiene en portafolio mejor estará diversificada. No es necesariamente correcto. Las ventajas de la diversificación no dependen del número de fondos en portafolio.

Hace varios años, en Morningstar construimos portafolios hipotéticos con un número de fondos distintos comprendido entre uno y 30, utilizando todas las combinaciones posibles de fondos. Luego, calculamos la volatilidad a cinco años de cada uno de estos portafolios. Como era de esperar, las carteras compuestas únicamente por un tipo de fondo fueron las que mostraron la mayor volatilidad media.

A medida que se incluyen fondos en los portafolios, la volatilidad baja, pero lo interesante del estudio es que llega un momento en el que añadir más fondos a un portafolio no se traduce necesariamente por una ganancia en términos de volatilidad.

Por lo tanto, tener más de 10 fondos de distintas características añade poco valor a un portafolio y aumenta considerablemente las posibilidades de que uno tenga fondos similares dentro de éste.

Fernando Luque es editor de Morningstar España.