La emisión de bonos verdes en el mundo superaría 250,000 millones de dólares en este año, monto que sería 60% mayor a lo colocado en el 2017, de acuerdo con las previsiones del Climate Bonds Initiative.

Datos de la organización internacional sin fines de lucro que promueve las inversiones verdes muestran que en los últimos tres años estas inversiones se han duplicado, lo cual refleja el interés global por financiar proyectos que reduzcan los efectos negativos del cambio climático.

No obstante, especialistas consideran que es necesario acelerar el ritmo para lograr la meta establecida en el Acuerdo de París para combatir el cambio climático e impulsar el financiamiento a proyectos que ayuden a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Si bien aún no estamos avanzando al ritmo que se requiere para financiar por completo la transición a una economía baja en carbono, cada vez más inversionistas llegan al mercado con una sólida y probada intención de combatir el cambio climático”, sostuvo Jens Peers.

El jefe de Inversiones de Renta Variable y Renta Fija e Inversión de Impacto en Mirova, subsidiaria del fondo de inversiones global Natixis Asset Management (Natixis AM), explicó que la inversión total estimada para financiar la transición a una economía baja en carbono es de alrededor de 45 billones de dólares para los próximos 30 años.

Peers consideró que, aunque hay más demanda por inversiones sustentables que hace unos años y la industria del carbón está muriendo, actualmente las inversiones en materia verde no están en el nivel deseado.

El directivo, quien hace unas semanas visitó México, cuestionó durante una entrevista: “¿Lo que hemos hecho hasta ahora es suficiente para hacer frente al calentamiento global?”. A lo que respondió que no y consideró que tenemos que acelerar las inversiones en soluciones verdes.

No obstante, sostuvo que los bonos verdes son “los mejores instrumentos dentro de los mercados de deuda para lograr esta hazaña”.

Jens Peers habló de los retos del mercado a escala global. Uno de ellos es lograr un estándar en la definición de principios de lo que es y no es un proyecto verde, esto dará certeza a las inversiones.

“Los principios deben ser lo suficientemente flexibles para alentar la creatividad y un amplio sector de emisores, pero también deben contar con la rigidez suficiente para fomentar la confianza y transparencia entre los inversionistas de bonos”, consideró.

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