Hace unos días tuve la oportunidad de reunirme con un nutrido grupo de inversionistas locales para platicar de temas relacionados con la economía de México y el mundo. Hay varias cosas que me llamaron la atención. La primera de ellas es el optimismo respecto del futuro de nuestro país, a pesar de reconocer la etapa delicada por la que atraviesa la economía global.

Dentro de los temas delicados que se perciben a nivel internacional, destacan principalmente dos: la recesión por la que atraviesa la zona euro y su posible impacto mundial. En este sentido, se tiene muy claro que el Producto Interno Bruto (PIB) de los 17 países que conforman el bloque europeo ha venido retrocediendo y que el escaso dinamismo de Alemania no será suficiente para sacar adelante al bloque en los siguientes años.

Otro tema de incertidumbre tiene que ver con la situación de Estados Unidos. A pesar del crecimiento económico que registrará en el 2012 la principal economía del mundo, en el 2013 las cosas podrían cambiar como resultado del elevado endeudamiento del país como proporción del PIB y del profundo desequilibrio fiscal.

En relación con este último tema, habrá que esperar que en los siguientes días y semanas se vaya haciendo más álgido el tema del precipicio fiscal y la forma en la que esto se pueda resolver con el menor costo para Estados Unidos y el mundo.

En otras condiciones, la intención de disminuir el déficit fiscal sería visto como un objetivo positivo; sin embargo, en un escenario cuya demanda agregada muestra una gran debilidad, el alza en impuestos y el recorte en el gasto del sector público, tal y como se espera que suceda a partir del primer día del 2013, incidirían en una drástica caída de la actividad económica.

Tratándose de la economía más grande del mundo, un escenario como el descrito tendría una incidencia negativa que, por supuesto, impactaría el desempeño de la economía mexicana. A pesar de estas tensiones en el contexto internacional, los inversionistas locales se muestran positivos.

Hay dos circunstancias que podrían explicar el estado de ánimo de los inversionistas respecto de la economía mexicana. Por un lado, la premisa que siempre ha existido: si desacelera la economía de nuestro principal socio comercial, México correría la misma suerte debido a la contracción de las exportaciones mexicanas, aunque existe hoy un matiz.

Efectivamente, aunque el dinamismo de Estados Unidos ha sido moderado, las ventas de productos mexicanos a ese país han crecido, lo que se refleja en el hecho de que la participación de México dentro de las importaciones totales de ese país ha aumentado en los últimos años.

Hasta el 2008, la participación de México en las importaciones de Estados Unidos se mantuvo estancada en 10%; sin embargo, en los últimos tres años incrementó hasta 12.5% debido a una importante penetración de bienes manufactureros, lo que significa que México ha sido uno de los países ganadores a pesar de un entorno global caracterizado por la contracción de la actividad productiva.

Por otro lado, el mercado interno sigue con una tendencia creciente derivada, básicamente, de una mayor confianza de los consumidores y un desempeño favorable del mercado laboral que se manifiesta en una disminución de la tasa de desempleo.

Así, a diferencia de lo que acontecía en las crisis económicas en el pasado, hoy, los dos motores de crecimiento -el que se encuentra fuera de borda y el interno- están en marcha y dando soporte a la expansión de la economía mexicana.

Lo anterior ha permitido la inclusión de México en diferentes grupos que aglutinan a países con alto potencial de crecimiento, TIMBI, MIST, etcétera. Parecería que el optimismo de los inversionistas tiene fundamento, pero habría que ser más moderado de cara a los retos que se avecinan.

Vale la pena recordar una frase célebre de William George Ward: El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas . Bueno, pues, es hora de aprovechar la plataforma económica que tiene el país y de hacer los ajustes pertinentes para llegar más lejos.

*Manuel Guzmán M. es director ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.