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Rumanía detiene a seis personas por complot
Los fiscales rumanos dijeron que habían detenido a seis personas acusadas de intentar derrocar al Estado con la ayuda de Rusia, lo que marca una dramática escalada de las tensiones entre Bucarest y Moscú.

Bucarest. Los fiscales rumanos dijeron el día de ayer 6 de marzo, que habían detenido a seis personas acusadas de intentar derrocar al Estado con la ayuda de Rusia, lo que marca una dramática escalada de las tensiones entre Bucarest y Moscú.
Los sospechosos fueron detenidos el miércoles, el mismo día en que Rumanía, miembro de la OTAN y de la Unión Europea, declaró persona non grata al agregado militar de la embajada rusa y a su adjunto por lo que consideró actos contrarios a las normas diplomáticas.
"A partir de 2023, cinco de los acusados, junto con un sospechoso, formaron un grupo criminal organizado con el objetivo de socavar la soberanía y la independencia del Estado rumano, minando políticamente la capacidad de defensa del país", dijo la unidad de persecución del crimen organizado DIICOT.
"Además, los miembros del grupo criminal contactaron en repetidas ocasiones con agentes de una potencia extranjera, situados tanto en Rumanía como en la Federación Rusa", señaló en el comunicado, que no nombró a los sospechosos.
Los fiscales afirmaron que el grupo tenía una estructura de estilo militar y que uno de sus miembros era un general de división retirado; el grupo había tomado medidas para negociar con fuerzas externas la posible retirada de Rumanía, que comparte frontera con Ucrania, de la alianza militar de la OTAN.
El grupo pretendía instalar un nuevo Gobierno y disolver el actual orden constitucional, introduciendo una nueva bandera, un himno nacional y cambiando el nombre del país, dijeron los fiscales.
Las tensiones políticas se han disparado en Rumanía desde que su máximo tribunal anuló las elecciones presidenciales en diciembre en medio de acusaciones de injerencia rusa, que Moscú negó.
Un tribunal dictaminó que Rusia se había inmiscuido en la campaña electoral para beneficiar al candidato de extrema derecha Calin Georgescu, que es prorruso.
Las tensiones políticas entre Bucarest y Moscú se reforzaron por la posible injerencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales