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Fujimori dice que "comienza una nueva etapa" tras ser proclamada nueva presidenta electa de Perú
La futura mandataria de Perú ha recibido la felicitación de varios líderes de América Latina afines, como el presidente de Argentina, Javier Milei; de Chile, José Antonio Kast y de El Salvador, Nayib Bukele.

Fujimori ganó con el 50.135% de votos la segunda ronda electoral del 7 de junio
El Jurado Nacional de Elecciones de Perú proclamó oficialmente el viernes, casi cuatro semanas después de un reñido balotaje, a la derechista Keiko Fujimori como la nueva presidenta electa de Perú, quien asumirá a fines de julio un mandato de cinco años.
En su cuarto intento por encabezar el país minero, Fujimori ganó con el 50.135% de votos la segunda ronda electoral del 7 de junio, según la oficina electoral, con una diferencia de 49,641 votos frente a su rival, el izquierdista Roberto Sánchez.
Tras la proclamación, Fujimori dijo que comenzará de inmediato la transferencia de poder para realizar un diagnóstico técnico y determinar las prioridades del país. "El Perú no comienza cada cinco años, por ello vamos a identificar todas las buenas prácticas, las iniciativas y los proyectos que han dado resultados para que puedan continuar", dijo en un discurso en su local partidario junto a sus colaboradores.
"Hoy comienza una nueva etapa para el Perú, una etapa de responsabilidad, de diálogo y de resultados para recuperar la confianza en las instituciones", agregó Fujimori, que asumirá el 28 de julio.
El resultado del balotaje fue el reverso de la última postulación de Fujimori en 2021, cuando perdió por unos 44,200 votos ante el ahora expresidente izquierdista Pedro Castillo, que está en prisión por intentar disolver el Congreso a fines del 2022.
Sánchez, considerado el heredero político de Castillo, ha dicho que no reconocerá un Gobierno de Fujimori tras denunciar, sin pruebas, que hubo fraude. Días antes del anuncio del resultado final, Sánchez había liderado el recuento de votos con el apoyo de las regiones de interior del país.
El candidato, que lideró marchas en Lima contra el proceso, presentó el miércoles "una medida cautelar" ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuestionando las elecciones.
La hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori ganó la elección ayudada por los votos de peruanos en el extranjero.
Fujimori, de 51 años, reemplazará al mandatario interino José Balcázar, quien había tomado en febrero la posta para dirigir el país andino tras una seguidilla de destituciones y renuncias de sus presidentes por juicios políticos y acusaciones de corrupción.
La dirigente conservadora será la primera mujer que llegará al poder en Perú por elección directa y la novena gobernante desde 2016.
El triunfo de Fujimori confirma un giro a la derecha de América Latina tras la elección de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia que, como otros líderes conservadores latinoamericanos, ha prometido frenar con "mano dura" una ola de inseguridad ciudadana.
La futura mandataria de Perú ha recibido la felicitación de varios líderes de América Latina afines, como el presidente de Argentina, Javier Milei; de Chile, José Antonio Kast y de El Salvador, Nayib Bukele.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, saludó el martes en un comunicado la elección de Fujimori y dijo que el Gobierno del presidente Donald Trump espera profundizar la colaboración con su Gobierno en seguridad, inversión y comercio.
Linaje político
La victoria de Fujimori fue bien recibida por los mercados, que se habían visto castigados durante la campaña y el recuento electoral por la perspectiva de la posible llegada al poder de Sánchez.
La agencia de calificación Moody's dijo el jueves que Fujimori refuerza la confianza de los inversores y la continuidad de la política macroeconómica local. Agregó que esto podría ayudar a desbloquear proyectos mineros retrasados en Perú, que es el tercer mayor productor mundial de cobre.
Keiko Fujimori representa el regreso de una dinastía que ha suscitado el amor y odio entre los votantes de un país en constante crisis, y la vuelta de una de las fuerzas políticas más dominantes y polarizadoras de las últimas tres décadas.
La próxima presidenta heredará un país dividido por grandes desigualdades económicas entre Lima y las zonas rurales, y una profunda desilusión con las élites políticas del país.
Fujimori tendrá como uno de sus mayores retos relajar la inestabilidad política y buscar consensos en un fragmentado Congreso —ahora bicameral— propenso a expulsar a presidentes, y en el que no tiene mayoría absoluta.
La presidenta electa estuvo casi una década bajo investigación por acusaciones sobre financiamiento de campañas, que fueron anuladas el año pasado. Estuvo detenida dos veces de forma preventiva entre 2018 y 2020, pasando casi año y medio en prisión.
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Cuatro expresidentes, que gobernaron en los últimos 25 años, están en prisión. El padre de Fujimori, que estuvo 16 años preso por violaciones de derechos humanos durante su Gobierno en la década de 1990, murió en septiembre del 2024, meses después de recibir un indulto humanitario.
La hija mayor de Fujimori, que en elecciones anteriores se distanció del legado político familiar, evocó en estos comicios el Gobierno de su padre presentándose como una líder fuerte y la más capacitada para imponer el orden y la estabilidad en una país que lidia con el aumento de la extorsión y asesinato.


