Lectura 3:00 min
Xi Jinping intenta ocupar el vacío que deja Donald Trump
China delinea los próximos 30 años sobre el ámbito de la globalización; el modelo político, inmutable.

Chairman of the Standing Committee of the National People
Si el yin es Donald Trump, el yang es Xi Jinping. La filosofía taoísta presenta a las dos figuras que se necesitan y se complementan. Tal parece que las bases de tal filosofía se adelantaron varios siglos al XXI.
El yin representa la pasividad, la oscuridad y la absorción, es decir, Trump. El yang refleja la luz, la actividad y la penetración, Jinping.
Donald Trump le ha abierto la enorme oportunidad a China de apoderarse del timón comercial global. Al menos sobre el escenario, otra historia es el tablero geoestratégico donde el presidente estadounidense podría estar jugando a dos manos, por ejemplo, evitar que su país ingrese al TPP pero incentivar a otros países a que sí lo hagan.
Si alguien hubiera leído el presente texto hace un año, pensaría que se trata del preámbulo de la era de las fake news. No es así.
Al inicio del año, en Davos, el presidente Xi Jinping ya había adelantado su intención de generar todos los incentivos necesarios para que el comercio internacional circule a mayor velocidad.
Ayer, el presidente chino reveló durante la apertura del XIX Congreso del Partido Comunista, el evento político quinquenal más trascendente en China donde se delinean las estrategias a mediano y largo plazos del partido gobernante, que su país le da la bienvenida a todas las empresas del mundo. ¡Es China! Unas palabras jamás mencionadas por el actual presidente de Estados Unidos: “America first”.
Con un discurso geocéntrico, el presidente Xi Jinping está llenando el espacio abandonado, motu proprio, por el presidente de Estados Unidos, cuya visión etnocéntrica está detonando un freno brutal en la inercia contemporánea de su país relativa al comercio.
México lo resiente, tras las líneas rojas que Trump está marcando durante las sesiones de negociación del TLCAN.
Tres ejes discursivos mostró el presidente chino durante la inauguración del Congreso: la apertura comercial, la inmutabilidad del sistema político y la amenaza a Taiwán ante posibles movimientos secesionistas.
Mientras que Xi Jinping piensa en el año 2050, Trump piensa en la prehistoria de la globalización, la era del vapor y el carbón.
Ni hablar de democracia
Xi Jinping reveló lo que el mundo ya sabía, ni hablar de democracia: “Cada uno de nosotros debe hacer más para defender la actualidad del partido y del sistema socialista chino y oponerse decididamente a cualquier palabra y acción para socavarlos”.
Sabemos que detrás del “sistema socialista chino” se esconde la censura; de “la actualidad del partido”, la dictadura.
A Trump no le gusta que los medios lo critiquen pero el sistema político estadounidense está hecho para las críticas; a Trump no le gusta la competencia de partidos pero el bipartidismo estadounidense es tan creativo como competitivo.
Trump podría envidiar al ecosistema político chino, donde el presidente toma decisiones sin permitir fisuras en el partido, Y sobre Twitter, ni hablar.
El ABC de los próximos 30 años en China:
- Abrir las puertas del país a todas las empresas del mundo que deseen invertir.
- Mejorará el clima legal para que haya competencia justa.
- Cultivará firmas de clase mundial globalmente competitivas.
- Que se atenga Taiwán si intenta escalar la cima de la independencia.
- La dictadura de partido no cambiará.
- Tolerancia cero con los corruptos.
- Comprometido el país ante el cambio climático; ratifica el Acuerdo de París.
- Reducción de la pobreza.