Bogotá. El influyente exmandatario Álvaro Uribe, jefe del partido del presidente electo de Colombia, pidió al Senado abstenerse de votar su renuncia tras anunciar en días pasados su salida del Congreso por una investigación penal que lo involucra. Dejó en el limbo su futuro.

A través de Twitter, Uribe solicitó a su copartidario y jefe del Senado, Ernesto Macías, que “retenga sin considerar” su carta de dimisión.

El popular expresidente de derecha sugirió que de momento seguirá en el Senado para que la Corte Suprema mantenga la competencia de investigarlo por los presuntos delitos de soborno y fraude procesal.

El 24 de julio, Uribe anunció sorpresivamente su retiro del Congreso tras ser vinculado formalmente ese día a un proceso penal.

La decisión de la Corte Suprema, encargada de juzgar a los legisladores, sacudió las filas del futuro oficialismo en la antesala de la posesión de Iván Duque, delfín político de Uribe, como nuevo presidente de Colombia el próximo 7 de agosto.

En el 2012, Uribe presentó una denuncia contra el congresista de izquierda Iván Cepeda ante la Corte Suprema por un supuesto complot con testigos falsos.

Según Uribe, mediante esa maniobra su adversario político quiso involucrarlo en actividades criminales de los grupos de ultraderecha que combatieron por décadas a las guerrillas.

En un insospechado giro, la justicia no sólo se abstuvo de procesar a Cepeda, sino que abrió en febrero una investigación previa contra el exmandatario bajo la misma sospecha: manipular testigos contra su opositor. Uribe podría enfrentar pena de cárcel de ocho años.

Santos hereda pacto de paz a Duque

La Habana. El gobierno colombiano y la guerrilla del ELN concluyeron el sexto ciclo de la negociación de paz para acabar por completo el conflicto armado en el país sudamericano sin firmar un cese bilateral al fuego, algo que queda ahora en manos del presidente electo Iván Duque.

El gobierno del saliente y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) negocian en Cuba el fin de una confrontación de más de medio siglo que ha dejado 220,000 muertos y millones de desplazados.

“Las delegaciones trabajamos intensamente para acordar un nuevo cese al fuego; avanzamos en la precisión de los elementos necesarios para sentar las bases de un nuevo acuerdo, quedando pendiente concertar otros que permitirán su implementación”, dijo una declaración conjunta.

“Si bien no llegamos en este ciclo a acuerdos completos sobre cese al fuego, el camino recorrido hacia ellos es muy significativo. Tenemos la certeza de que al persistir con voluntad y compromiso facilitaremos un impulso decisivo hacia el desarrollo de la Agenda de Diálogos”, agregaron.

Duque, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe, ha dicho que para continuar la negociación con el ELN, es necesaria una tregua unilateral y que se establezca un área específica con supervisión internacional, demandas que la guerrilla rechazó en el pasado.