El presidente Donald Trump frenó un plan preliminar para imponer sanciones adicionales a Rusia, contradiciendo el anuncio hecho por la embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley.

Los preparativos para castigar de nuevo a Rusia por su apoyo al gobierno del presidente sirio Bashar al-Assad por un presunto ataque con armas químicas en Siria causaron consternación en la Casa Blanca. Haley había dicho al programa de CBS, Face the Nation, que las sanciones serían contra compañías rusas encargadas de suministrar armas químicas y estaba previsto que las diera a conocer el secretario de Tesoro, Steven Mnuchin.

Agregó que Rusia ha bloqueado seis intentos del Consejo de Seguridad de la ONU para facilitar la investigación sobre el uso de armas químicas.

Pero Trump expresó más tarde ese domingo a sus consejeros de seguridad nacional que estaba molesto, porque las sanciones se estaban extendiendo oficialmente y no estaba de acuerdo con la forma en que se estaban implementando las medidas, según varias personas familiarizadas con el plan.

Poco tiempo después de los comentarios de Haley a CBS, el gobierno de Trump notificó a la Embajada de Rusia en Washington que las sanciones no se aplicarán, según dijo un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

El equipo de Trump decidió caracterizar públicamente el anuncio de Haley como una declaración equivocada.

“Estamos considerando sanciones adicionales a Rusia y tomaremos una decisión en un futuro cercano”, dijo en un breve comunicado la vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

Las sanciones se habían anunciado tres días después de los ataques aéreos dirigidos por Estados Unidos contra instalaciones vinculadas a las armas químicas de Siria.

Trump había prometido que los aliados de Siria pagarán un “gran precio” por facilitar el presunto uso de gas venenoso en el suburbio de Duma el pasado 7 de abril.

El sábado, Trump publicó en su cuenta de Twitter “misión cumplida” luego de que aviones y barcos militares de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña lanzaron más de 100 misiles, prácticamente sin resistencia de los recursos antiaéreos sirios. Aunque el mandatario celebró el éxito del operativo, el Pentágono afirmó que las operaciones lanzadas contra tres instalaciones vinculadas con las armas químicas dejaron muchas intactas, lo que representa que el mandatario sirio podría hacer uso de ellas contra civiles si así lo desea.