Bratislava. El Primer ministro eslovaco, Robert Fico, presentó su renuncia, reclamada por la oposición tras el asesinato en febrero de un periodista que investigaba sobre la corrupción, Jan Kuciak.

“Hoy ofrecí mi renuncia al presidente de la República, Andrej Kiska”, declaró el primer ministro eslovaco. “Si el presidente la acepta, estoy dispuesto a renunciar mañana”, agregó.

Fico hizo su anuncio en presencia de los jefes de los partidos miembros de la coalición gubernamental, Most-Híd (centro-derecha, cercana de la minoría húngara) y el Partido Nacional Eslovaco (SNS, derecha nacionalista), Bela Bugar y Andrej Danko, tras un encuentro con el presidente eslovaco.

La decisión de Fico fue aceptada por sus socios nacionalistas y de la minoría húngara, que con los socialdemócratas tienen mayoría parlamentaria para agotar la legislatura en marzo del 2020.

Según Fico, de 53 años, el país se arriesga “a hundirse en el caos si los hombres de la oposición actual toman el poder”. Desea evitar elecciones anticipadas.

Jan Kuciak, muerto por una bala con su novia, había investigado sobre la corrupción y los presuntos lazos entre hombres políticos eslovacos y empresarios italianos sospechosos de estar relacionados con la mafia calabresa, la ‘Ndrangheta.

El asesinato provocó una crisis política en el país e hizo salir a la calle a varias decenas de miles de eslovacos para protestar contra la corrupción y pedir la salida de Fico.

Según un reciente sondeo, realizado por el instituto Focus, 62% de los eslovacos se pronuncia a favor de la renuncia de Fico, frente a 13% que considera que debería quedarse.

Según el diario Sme, el vice primer ministro, Peter Pellegrini, de 42 años, podría ser candidato del partido Smer-SD, a la sucesión de Fico como jefe de gobierno.