Hanói. La dirigente birmana Aung San Suu Kyi defendió el encarcelamiento de los dos periodistas de Reuters condenados a siete años de prisión por investigar una masacre de musulmanes rohinyás por el ejército, rompiendo así su silencio sobre el caso.

“No fueron encarcelados porque eran periodistas”, sino porque “el tribunal decidió que habían infringido” la ley, declaró durante el Foro Económico Mundial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático en Hanói.

“Si uno cree en el Estado de derecho, (los periodistas condenados) tienen perfectamente derecho a recurrir la sentencia”, añadió la dirigente de Birmania, donde la independencia del sistema judicial suscita dudas.

La premio Nobel de la Paz había sido objeto de muchas críticas en el extranjero por callar sobre este caso. Un alto responsable de la ONU la calificó incluso de “portavoz de los militares”.

La justicia condenó a siete años de cárcel a los dos periodistas, Wa Lone, de 32 años, y Kyaw Soe Oo, de 28 años, por vulnerar la ley sobre secretos de Estado.

Aung San Suu Kyi se mantuvo firme respecto a las acusaciones de la ONU que a finales de agosto culpó al ejército birmano de haber perpetrado un “genocidio” contra los rohinyás.

La dirigente tan sólo concedió que los militares podrían haber “gestionado mejor” la crisis, que provocó el éxodo de 700,000 miembros de la minoría musulmana hacia el vecino Bangladesh desde mediados del 2017.

Bloqueo del gobierno

Tras meses de bloqueo por el gobierno birmano, funcionarios de la ONU comenzaron el miércoles una misión en Birmania para estudiar las condiciones de un posible regreso de los cientos de miles de rohinyás que huyeron del país.

Esa misión empieza en un contexto de gran tensión entre Birmania y Naciones Unidas.

Investigadores de la ONU pidieron en agosto que fueran procesados el jefe del ejército birmano y cinco militares de alto rango y la Corte Penal Internacional se declaró competente para investigar algunos crímenes perpetrados.

El informe de los expertos de la ONU lamenta, asimismo, que Aung San Suu Kyi no utilizara su “autoridad moral” para intentar poner fin a las atrocidades cometidas contra los rohinyás.

Más de 700,000 miembros de la minoría musulmana tuvieron que huir de Birmania entre agosto y diciembre del 2017, tras una ofensiva del ejército birmano iniciada en represalia a los ataques de rebeldes rohinyás contra puestos fronterizos. Encontraron refugio en inmensos campos de refugiados en Bangladesh.

Birmania y Bangladesh firmaron un acuerdo de repatriación a finales del 2017, pero éste aún no se ha aplicado y ambos países se han echado la culpa por el retraso en su ejecución.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, describió los comentarios de Suu Kyi como “increíbles”.