En las últimas tres semanas, el presidente Trump bombardeó Siria, señaló que está abierto a negociar un nuevo acuerdo para restringir el programa de armas nucleares de Irán y exploró un nuevo acuerdo comercial con países de la Cuenca del Pacífico, mismo que había negado negociar desde que estaba en campaña.

El presidente, nada tradicional respecto a la política exterior de Estados Unidos, resume en America first su relación con el mundo.

The Washington Post envió a cuatro de sus reporteros alrededor de todo Estados Unidos para preguntar a la gente qué significa America first y qué papel debería de jugar su país en el mundo.

“Creo que es el hombre que te mantendrá a salvo”

Cada vez que el presidente Trump ataca a los inmigrantes, musulmanes o del Medio Oriente, Sandra Jones piensa en un amigo de la familia del Líbano o en el cardiólogo de su esposo, que es de Pakistán, ambas buenas personas que han contribuido a mejorar este país.

Jones no está de acuerdo en los vetos migratorios con los que Trump intenta cerrar las fronteras aunque sí reconoce que, al tener miedo al terrorismo, las amenazas de Trump sí han desincentivado a terroristas a actuar en Estados Unidos.

“No quiero sonar irrespetuosa, pero a pesar de lo tonto que (Trump) suena a veces, cuando sube y actúa como un matón de 12 años, creo que al final del día tiene buenas intenciones”, dijo. Jones tiene 45 años, es madre de dos hijos y trabaja en su casa de Syracuse, Nueva York. “Si quieres que alguien te mantenga a salvo, creo que él es el hombre que te mantendrá a salvo”.

Para Jones, Estados Unidos tiene la tarea de mantener la paz en el mundo y tendrá que intervenir cuando la gente sufra, como en Siria.

“Al final del día, tienes que confiar en las personas que están a cargo”, dijo.

Me duele la mitad de mi corazón

Cuando José Antonio Colina llegó por primera vez a Estados Unidos en el 2003, él pensó que sería recibido como héroe.

Se había unido a otros oficiales militares para exigir la renuncia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por lo que se vio obligado a esconderse. Eventualmente cruzó la frontera hacia Colombia y consiguió un boleto de avión a Miami. Pensó que su entrenamiento con el ejército de Estados Unidos lo ayudaría cuando llegara a Florida.

“No fue así”, dijo. “Me trataron pragmáticamente. Esa es la realidad”. Estados Unidos negó el asilo a Colina y una solicitud de extradición por parte de Venezuela. Vive en el limbo de inmigración en el área de Miami.

José Antonio sospecha que Trump está tomando una línea dura contra Venezuela para obtener beneficios políticos o para desviar la atención de otros asuntos.

“Cuando (Trump) habló de Venezuela, ganó mi apoyo”, dijo Colina. “Pero por otro lado, la mitad de mi corazón duele porque (...) él no ofrece ninguna solución para los venezolanos que vivimos aquí”.

Colina charló con The Washington Post mientras estaba sentado en El Arepazo, un bullicioso restaurante conectado a una gasolinera del Doral que sirve comida casera venezolana.

José Antonio Colina espera que Trump establezca un embargo petrolero.

Problemas por resolver

Antes de que Estados Unidos aborde los problemas de otras naciones, Jitu Brown cree que Trump, primero, debe enfrentar los problemas del país.

El racismo que infecta a este país también empaña las relaciones de Estados Unidos con otros países, dijo, particularmente con América Latina, Medio Oriente y África.

Brown recuerda las palabras que Donald Trump dedicó a los mexicanos; “dijo que eran unos violadores”.

“No creo que los inmigrantes haitianos deban ser rechazados si intentan llegar a este país”, dijo Brown, de 51 años, un antiguo organizador comunitario en Chicago que vota por los demócratas pero que no cree que el partido haga lo suficiente por los afroamericanos. “Creo que nuestra política de inmigración debe ser humana”.

Los estadounidenses deben de ser conscientes de cómo las políticas de nuestro país desestabilizan a otros países, dijo, por lo que el presidente Trump tiene que reservar acciones militares para cuando Estados Unidos realmente esté en riesgo. Jitu Brown sospecha que a veces el compromiso militar es impulsado por agendas políticas o por el deseo de ayudar a ciertas empresas.

Brown, quien creció en el South Side de Chicago y vive con su esposa y su hijo de nueve años en la comunidad de Austin en Chicago, se preocupa por los efectos de la gentrificación y el cierre de las escuelas públicas.

“Aquí hay problemas importantes que no se han resuelto”, dijo. “Entonces, para mí, creo que debería ser nuestro trabajo”.

Libertad y derechos

Alysha Nishikawa, de 32 años, se había mudado a Japón con su esposo pero regresó a su hogar el verano pasado en Pukalani, Hawai. Su hijo tiene casi dos años y tiene una hija de tres meses.

“El presidente Trump ha lanzado dos ataques contra Siria, entonces, si atacaran a Estados Unidos estoy seguro de que el presidente Trump destruiría a Corea del Norte, y Kim Jong-un sabe que eso sucederá”, dijo Nishikawa, agregando que espera que pronto se llegue a un acuerdo pacífico. Nishikawa, una demócrata que no votó en 2016, imagina un mundo en el que Estados Unidos pueda seguir cuidando a quienes sufren en otros países. “Me gustaría que Estados Unidos sea conocido por su libertad, igualdad de derechos y solidaridad”, dijo Alysha. “Pero, al mismo tiempo, no creo que así nos vean en muchos lugares”.

En efecto, el America first no es una buena política exterior.