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Putin asegura que evitó un “derramamiento de sangre” durante rebelión de Wagner
En un discurso televisado, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, agradeció a los combatientes y comandantes de Wagner que se habían retirado del levantamiento para evitar lo que llamó “un baño de sangre fratricida” y dijo que la gran mayoría de los miembros de la milicia mercenaria eran patriotas.

Vladimir Putin, presidente de Rusia. Foto: Reuters
El presidente ruso, Vladimir Putin, pronunció un desafiante discurso televisado el lunes por la noche (tiempo local), al afirmar que había permitido deliberadamente que una breve rebelión de la milicia Wagner continuara el fin de semana para evitar un baño de sangre y que había reforzado la unidad nacional.
La declaración, la primera sobre el tema desde comentarios del mandatario el sábado prometiendo sofocar el levantamiento, parecía tener la intención de poner fin a un evento que numerosos líderes occidentales vieron como una muestra de la vulnerabilidad de Putin desde que invadió Ucrania hace 16 meses.
Los combatientes de Wagner, dirigidos por Yevgeny Prigozhin, lograron tomar el control de la ciudad de Rostov-on-Don y su centro de mando militar se puso al frente la campaña de Ucrania, condiciendo una caravana armada a través de Rusia hasta un área situada a 200 kilómetros de Moscú.
“Desde el comienzo de los eventos, se tomaron medidas siguiendo mis instrucciones directas para evitar un grave derramamiento de sangre”, dijo Putin.
“Hacía falta tiempo, entre otras cosas, para dar a aquellos que habían cometido un error la oportunidad de volver en sí, de darse cuenta de que sus acciones eran firmemente rechazadas por la sociedad y que la aventura en la que se habían visto envueltos tenía un carácter trágico y destructivo, con consecuencias para Rusia y para nuestro Estado”, sostuvo.
Putin no mencionó a Prigozhin, quien había exigido que el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y el jefe del Estado Mayor, Valery Gerasimov, fueran a Rostov para hablar con él. Prigozhin pidió que ambos fueran removidos de sus cargos.
El mandatario tampoco mencionó ningún cambio de personal previsto en el Ministerio de Defensa. Aunque eran alrededor de las 23:00 horas, tiempo local en Moscú, apareció en televisión dirigiéndose a una reunión de jefes de sus departamentos de seguridad, incluido Shoigu.
Prigozhin dijo que sus hombres se vieron obligados a derribar helicópteros que los atacaron mientras se dirigían a Moscú: en tanto, Putin aludió a un derramamiento de sangre, pero culpó a Wagner.
“Los organizadores del levantamiento, habiendo traicionado a su país, a su pueblo, también traicionaron a quienes arrastraron al crimen. Les mintieron, los empujaron a la muerte: bajo fuego, para fusilar a los suyos”.
Putin agradeció a los combatientes y comandantes de Wagner que se habían retirado del levantamiento para evitar lo que llamó “un baño de sangre fratricida” y dijo que la gran mayoría de los miembros de la milicia mercenaria eran patriotas.
El presidente declaró que aquellos que decidieran no firmar contratos con el ejército bajo una orden del Ministerio de Defensa podrían trasladarse a Bielorrusia o simplemente regresar con sus familias.
Putin dijo que todos los niveles de la sociedad habían tomado “una posición firme e inequívoca en apoyo del orden constitucional”.
“Todos estaban unidos y movilizados por lo principal”, dijo, “la responsabilidad por el destino de la Patria”.
kg