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Opinión

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Putin, sorprendido por la popularidad de Prigozhin

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

No pueden existir dos liderazgos en la cúpula del ejército. Lo sabía el líder del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, pero los celos del ministro de Defensa Serguéi Shoigú terminaron por generar una colisión de alcance aun indeterminado.

En esta época donde la comunicación en tiempo real desborda a las redes sociales, Prigozhin era el rostro ruso más conocido sobre el campo de batalla en la invasión de Rusia a Ucrania, en parte, por su tendencia a comunicar su parte de guerra a través de videos.

El líder del Grupo Wagner es considerado un héroe entre nacionalistas rusos porque sus soldados siempre van en la primera línea de acción. 

Serguéi Shoigú, por el contrario, es un personaje que no se le ve con frecuencia, y cuando decide dar un mensaje, lo hace desde su oficina a través de un lenguaje críptico.

El Grupo Wagner se hizo de la región de Bajmut y unas horas después dejó el control en el ejército ruso. Fueron las últimas dos semanas de mayo y la primera de junio cuando Prigozhin reclamó al ministro de Defensa por no haberles enviado suficiente munición.

En varios videos se pudo observar a Prigozhin muy molesto y usando un lenguaje popular cuyo resultado arroja una enorme empatía entre la población rusa a favor de Prigozhin.

¿Por qué razón el presidente Putin permitió que Prigozhin lanzara furibundas críticas en contra de su ministro de Defensa Serguéi Shoigú?

No se trata de una pregunta baladí. En la respuesta se podría esclarecer el panorama que espera para el Grupo Wagner.

El presidente Putin reaccionó finalmente en contra de Prigozhin a principios de este mes cuando la Duma (Congreso) de Rusia aprobó una ley destinada a devolver al Estado el monopolio de la fuerza y de la violencia. El mensaje era claro: a los miembros del grupo Wagner se les informaba que es necesario someterse a la jerarquía del Departamento de Defensa.

Acorralado, pero envalentonado, Prigozhin decidió lanzar una ofensiva simbólica en lo que se podría traducir en intento de golpe de Estado, pero usando eufemismos para no disgustar a su viejo amigo, el presidente Putin. No era un golpe; era una caravana por la justicia.

El líder de Wagner le ofreció a Putin caminar por la línea gris a través de intervenciones en Sudán, Libia, Malí y la República Centroafricana.

Wagner es un ejército privado y sin bandera, suman 50,000 efectivos según el ministerio de Defensa del Reino Unido. Su recorrido líquido le permite a Wagner sortear a organismos internacionales.

Su integrantes son chechenos, rusos encarcelados (representan el 80% de los reclutas según el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos) y otros más africanos. 

¿Qué pasará con ellos?

Twitter: @faustopretelin

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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