Santiago. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, removió a ocho ministros, incluido al cuestionado titular de Interior, Andrés Chadwick, integrando a su gabinete a una nueva generación de políticos en un intento por acallar una crisis social sin precedentes que mantiene una violenta respuesta en las calles.

Al mismo tiempo en que Piñera anunciaba los cambios en su gabinete —el mayor en sus 20 meses de gobierno—, 1 millar de personas comenzaron enfrentamientos con la policía delante del palacio presidencial de La Moneda, en el centro de Santiago, que a medida que avanzó la tarde se tornaron muy violentos.

En los alrededores del palacio presidencial una nube de las barricadas en llamas se mezclaba en un clima de detonaciones de bombas de gases lacrimógenas, sirenas de bomberos, ruido de tanques lanza agua, piedras y palos de una batalla entre fuerzas del orden y manifestantes radicales que piden a gritos: “Renuncia Piñera”.

Entre tanto, ningún vocero del gobierno dio declaraciones sobre estos incidentes, tan destructores como los que dieron pie a este estallido social el viernes 18 de octubre. Además, manifestantes incendiaron otra vez algunos ingresos de estaciones del Metro que habían entrado en funcionamiento hasta apenas tres días.

El presidente Piñera introdujo los cambios de gabinete 10 días después de que estallaron las protestas —que dejaban 20 muertos y unos 1,000 heridos— en reclamo por el alza de la tarifa del Metro.