Barcelona. El presidente regional de Cataluña, el independentista Quim Torra, declaró este miércoles como imputado ante un tribunal que lo investiga por desobedecer la orden de la autoridad electoral española de retirar símbolos separatistas de los edificios gubernamentales.

Escoltado por miembros de su gobierno regional y otros líderes separatistas, Torra entró poco antes de las 10:30 de la mañana a la sede del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en Barcelona, donde había sido citado.

Unos pocos cientos de militantes se habían congregado en la puerta del tribunal para apoyarle lanzando gritos de “presidente, presidente”, “independencia” o “ni un paso atrás”.

“He explicado que las instrucciones de la Junta Electoral eran inaplicables y absolutamente contrarias a los derechos fundamentales, incluida la libertad de expresión”, explicó posteriormente Torra en una comparecencia en la sede del gobierno regional.

La fiscalía se había querellado a finales de marzo contra el dirigente independentista por desobediencia, un delito que puede suponer sanciones económicas e incluso la inhabilitación para ejercer cargos públicos.

“Pagaré el precio que haga falta por defender derechos y libertades”, proclamó Torra.

La denuncia nació de la reticencia del dirigente a obedecer a la Junta Electoral española que en marzo, en la antecámara de las elecciones legislativas del 28 de abril, le requirió retirar los símbolos independentistas de los edificios del gobierno regional para proteger la neutralidad institucional durante la campaña.

Los independentistas vetan la concordia

El presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afirmó este miércoles en San Sebastián que los independentistas catalanes están “vetando la convivencia y la concordia en Cataluña” al rechazar la designación del socialista Miquel Iceta como senador autonómico. “Tienen miedo a decir que la independencia no es la solución”, comentó Sánchez.