Lima. El candidato a la presidencia de Perú que ganó de manera sorpresiva la primera vuelta la semana pasada es Pedro Castillo, un personaje de izquierda radical cuyas ofertas electorales ponen en riesgo a las instituciones democráticas.

Una de sus propuestas es desaparecer el Congreso, y en su lugar conformar una Asamblea.

Ayer 22 de abril, Castillo marcó distancia con las propuestas presentadas por su organización política ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y señaló que quien va a gobernar es él y no el exgobernador, Vladimir Cerrón, gente cercana a Castillo y miembro de su partido. Cerrón ha manifestado que de ganar Castillo vendrán decisiones importantes para “transformar a la sociedad peruana, incluyendo, la nacionalización de la industria minera”.

En ese sentido, Castillo dijo “que se van a sentar con las empresas trasnacionales” dedicadas a la explotación minera. La riqueza tiene que ser para los peruanos. Lo haremos para lograr la industrialización del país por lo que tenemos que revisar estos contratos y entendernos, yo sé que las empresas van a entender”, acotó. Dijo que “para nada” se va a expropiar o nacionalizar la minería.

Al ser consultado sobre las declaraciones de Zaira Arias, secretaria distrital del partido de Castillo, Perú Libre, y candidata a diputada, respecto a un cierre del parlamento para dar pase a una Asamblea Constituyente, el candidato presidencial dijo que “quedan desautorizadas terceras voces”.

“Rechazamos algunas afirmaciones. Él único que puede hablar soy yo. El país necesita orden. Llamo a que no nos dejemos llamar por estigmatizaciones. Voy a estar donde están los problemas”, mencionó.

“Lo que el pueblo diga”

Sin embargo, Castillo muestra un lenguaje populista cuando se le pregunta sobre la redacción de una nueva Constitución que sería encomendada a una nueva Asamblea Constituyente.

“Nadie ha dicho eso y vamos a ser respetuosos de esta Constitución, hasta que el pueblo decida cambiarla. Si el pueblo dice que esta Constitución no se cambia, vamos a ser respetuosos. Lo que vamos hacer es ver con la empresa, que la riqueza tiene que ser para los peruanos. Y tras agotar las conversaciones lo que tenemos que hacer es nacionalizar los recursos estratégicos para distribuirla a todos los peruanos”.

En esa línea, dijo que uno de los recursos estratégicos que se nacionalizaría sería el gas de Camisea.

“Se tiene que entender que una cosa es nacionalización y otra la estatización, aquí el Estado no tiene por qué hacerlo suya. Es decir, que el gas de Camisea debería atender a su país de origen y no a otra. Luego de haber conversado con la empresa, si esta dice que está de acuerdo con el planteamiento que el 70% se queda para el país y el 10% de ella, ya no hay necesidad de ir más allá”, mencionó.