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Geopolítica

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París impulsa la tolerancia por la estética obesa

La capital francesa lanzó una campaña para contrarrestar el rechazo basado en la talla, una forma de discriminación en una ciudad muy cuidadosa con su imagen y famosa por sus lujosas marcas de moda y las cinturas delgadas.

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Chic, esbeltas, elegantes. Esta es la personificación de la Parisienne, la mujer adinerada que encarna la esencia de la ciudad más fashion del mundo. Piense en Coco Chanel, Catherine Deneuve e Inès de la Fressange: modelos de estilo, árbitros del gusto. Para formar parte, se tiene que ser muchas cosas. Hasta hace poco, una de esas cosas era ser delgada.

No más.

El pasado viernes, París lanzó oficialmente una campaña contra la gordofobia o la humillación por sobrepeso. La alcalde Anne Hidalgo congregó a una conferencia después de la exitosa publicación del libro On Ne Naît Pas Grosse (No se nace gorda). El libro fue escrito por Gabrielle Deydier, una maestra y periodista a quien le ha costado encontrar un empleo estable a causa de su sobrepeso.

“La humillación por sobrepeso es una realidad que viven muchos ciudadanos”, Hidalgo comentó el viernes. “La ciudad de París está poniendo al descubierto este fenómeno”.

La ciudad puede preocuparse por la fobia a la grasa, pero ésta es aún una ciudad en la que el desayuno dominante es un expreso y un cigarro. Si una es condescendiente, se puede permitir una gota de leche en el café. Viene la noche, la hora del cóctel en Apéro, donde se puede tomar un buen vino tinto y posiblemente algunas nueces o algún bocadillo de queso que pueden contar como una comida. Y, por supuesto, muchos parisinos caminan todo el día; suben empinadas escaleras hasta llegar a pequeños departamentos; piernas y brazos se debilitan después de los recorridos.

Francesas, más delgadas que las estadounidenses

De acuerdo a un informe del 2017 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), basándose en datos del 2015, sólo 15.3% de la población francesa es obesa, en comparación con 26.9 y 38.2% de la población británica y estadounidense, respectivamente. La opinión predominante en París es que naces delgado, y si haces tu trabajo correctamente, nada cambiará jamás.

Pero es debido a este punto de vista, argumenta Deydier en su libro, que las personas gordas, y especialmente las mujeres gordas, son estigmatizadas en la sociedad francesa. La autora cita múltiples experiencias personales sobre discriminación laboral y dice que incluso ha tenido problemas para encontrar alojamiento a largo plazo como resultado de un empleo irregular.

“Creo que tenemos un problema con las minorías en general en Francia”, dijo en una entrevista este año después de que se publicó su libro. “Decimos que somos políticamente correctos, pero de hecho no lo somos en absoluto. El mayor problema es que las personas generalmente no consideran que la fobia a la gordura esté en el mismo nivel que otras discriminaciones porque piensan que si alguien está gordo, es su culpa y que debe cambiar”.

Ideal agresivo de feminidad

Gabrielle Deydier asegura que las mujeres francesas viven en una sociedad con un ideal agresivo de feminidad. “Existe la sensación de que las mujeres deben ser perfectas en todos los sentidos”. El ideal del cuerpo femenino perfecto está incluso en el idioma francés, en el que la palabra “embarazo” literalmente se traduce como “gordura”.

Pero este estándar de la feminidad francesa es también muy conocido fuera de Francia. En los Estados Unidos, por ejemplo, libros como Las francesas no engordan son bestsellers recurrentes. De hecho, mitos como aquél de la ágil y elegante mujer francesa y su cuerpo perfecto son parte de la retórica que se usa con más frecuencia para avergonzar a las mujeres estadounidenses, dijo Jes Baker, una blogger y activista estadounidense.

El viernes, la ciudad acogió un excepcional desfile de modas “extragrande” en el lujoso Hôtel de Ville, el ayuntamiento de París. Estos desfiles de moda son muy comunes en Estados Unidos, pero no en Francia, donde los eventos anuales de alta costura siguen siendo algo así como un ritual religioso, y en su mayoría son territorio de esbeltos editores de moda y de las aún más delgadas modelos a las que aclaman.

En cualquier caso, la elección del lugar fue significativa, ya que el Hôtel de Ville se utiliza a menudo para esos otros espectáculos. El viernes, sin embargo, con la música de Rihanna en explosión, las modelos llegaron caminando por el pasillo, mostrando una variedad de estilos.

Recibieron ovaciones de pie.

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