Jerusalén. El parlamento israelí aprobó a primera hora de este jueves la convocatoria de nuevas elecciones, sólo unas semanas después de las de abril, en un paso sin precedentes motivado por la incapacidad del primer ministro Benjamin Netanyahu de formar una coalición.

Tras un psicodrama que duró hasta pasada la medianoche, el Parlamento (Knesset) votó ir a nuevas elecciones en segunda y tercera lectura por 74 votos a favor y 45 en contra, a instancias del Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Sin embargo, es un fracaso para Netanyahu, en el poder desde el 2009 y durante un total de más de 13 años, si se tiene en cuenta su primer mandato (1996-1999).

Netanyahu no consiguió formar coalición pese a que su partido, Likud, y sus socios de derecha y religiosos consiguieron los suficientes escaños en las elecciones del 9 de abril.

El exministro de Defensa Avigdor Lieberman impidió el acuerdo, al negarse a renunciar a una de sus demandas principales, lo que bastó para que los cinco escaños de su partido nacionalista, Israel Nuestra Casa, dieran al traste con los esfuerzos de Netanyahu.

Como resultado, Netanyahu presionó para que se celebraran nuevas elecciones, con el fin de evitar que el presidente israelí, Reuven Rivlin, seleccionara a otro miembro del Parlamento para intentar formar un gobierno.

Sus detractores aseguran que Netanyahu debía haberse retirado, y que se aferra a su posición para aprobar leyes que lo protejan de ser procesado por corrupción.

El anuncio de nuevas elecciones tiene repercusiones mucho más allá de Israel. Plantea la cuestión de la presentación por parte de la administración estadounidense de Donald Trump de su plan para resolver el conflicto israelí-palestino.

Las negociaciones para formar coalición toparon con que Israel Nuestra Casa exigía acabar con la exención del servicio militar otorgada a miles de estudiantes de las escuelas talmúdicas.

En un país donde todo el mundo está obligado a cumplir el servicio militar, este trato de favor está considerado por muchos como una injusticia.

Lieberman, el líder de Israel Nuestra Casa, dirigió el gabinete del primer ministro entre 1996 y 1997 y fue su ministro de Defensa en el 2018.

El Ministerio de Finanzas había evaluado en cerca de 500 millones de shekels (125 millones de euros) el coste para la administración de organizar los nuevos comicios.

Algo insólito sucede en Israel.