Bangkok.- Al general tailandés Seh Daeng, que falleció tras haber recibido un balazo en la cabeza el jueves, le gustaba suscitar simpatía y respeto, pero el héroe de los manifestantes antigubernamentales, los "camisas rojas", era considerado un traidor por el ejército.

Fallecido a los 58 años de edad, el general Khattiya Sawasdipol, alias Seh Daeng, dirigía la seguridad del campamento atrincherado de los manifestantes.

Seh Daeng recibió un tiro en la cabeza el jueves por la noche en momentos en que estaba dando una entrevista a medios de información extranjeros.

¿Enemigo de la reconciliación?

Presentado por el gobierno como uno de los principales adversarios de la reconciliación, él se consideraba indispensable.

"Es importante que yo esté aquí. Todo el mundo está aquí porque Seh Daeng está presente", había declarado a la AFP dos días antes.

El lunes, los primeros homenajes atestiguaban el respeto que se le tenía.

"Seh Daeng vivió su vida plenamente. Era nuestro hermano. Saludamos su valentía, al igual que la de nuestros héroes, muertos en los combates", declaró Jatuporn Prompan, uno de los dirigentes "rojos".

El militar era considerado como un aliado fiel de Thaksin Shinawatra, el ex primer ministro en el exilio, derrocado en 2006 por un golpe de estado militar, que cuenta con muchos seguidores entre los manifestantes.

Mel Gibson es como yo

Hasta hace poco aún posaba ante los fotógrafos vestido con su uniforme de camuflaje y su sombrero de alas anchas decorado con pernos de granadas, mientras vendía libros sobre sus hazañas.

En las últimas semanas inspeccionaba todos los días las barricadas de bambú, neumáticos y alambres de púas instalados en el barrio ocupado por los manifestantes en el centro de Bangkok, para prevenir un eventual ataque de las fuerzas militares.

Esto le había devuelto el orgullo después de haber caído en desgracia en el ejército en 2008 por haber criticado públicamente a su jerarquía. Fue sancionado de inmediato con un traslado para que trabajase como profesor de aerobic en un mercado.

"Todo el mundo se burló de mí. No se le pide a un guerrero de mi clase hacer cosas estúpidas como eso", protestaba. "¿Han visto ustedes la película Braveheart? Mel Gibson es como yo", decía, en alusión al guerrero de la película de aventuras traicionado por la aristocracia escocesa.

Lo extraño es que estaba sólo suspendido. La policía abrió una investigación sobre él en enero tras un atentado contra el cuartel general del Estado Mayor y el hallazgo en su casa de granadas, una pistola y municiones.

Las autoridades lo acusaban de estar detrás de los ataques con granadas registrados en Bangkok durante varias semanas. Otros afirmaban que era el jefe de los misteriosos hombres de negro, armados de fusiles de asalto, que participaron en los violentos enfrentamientos con el ejército el 10 de abril pasado en Bangkok (25 muertos, más de 800 heridos).

"Aun cuando estas payasadas son muchas veces exageradas, no creo que se le pueda reducir a loco", estimaba Paul Chambers, especialista de Tailandia en la universidad alemana de Heidelberg.

Ruptura

Un diplomático extranjero recalcaba que Seh tenía muchos enemigos, pero las autoridades no han cesado de negar su implicación en los disparos que terminaron con él.

Recientemente, una parte de los manifestantes "rojos" parecían a punto de distanciarse de él. Seh Daeng reclamó entonces "una segunda generación" de dirigentes, más duros.

"Los líderes rojos hacen trampas. Negocian en secreto con el gobierno, y lo hacen por sus intereses, no por quienes están en las manifestaciones", aseguraba.

Cuando anochecía, puñal al cinto, el general "rojo" inspeccionaba las guardias de los manifestantes. Como militar experto sabía que "normalmente los soldados atacan al enemigo en el crepúsculo o al alba", según dijo a la AFP. El balazo en la cabeza lo recibió al caer la noche.