Los que siempre hemos pensado que el Brexit es una mala idea, nos debemos sentir satisfechos por lo que ha pasado. Bueno, en realidad no deberíamos tener ese sentimiento porque la verdad va a generar un entorno adverso. 

La razón es obvia. Muchas de las cosas que temíamos que pasarían están sucediendo. Y algo peor, el impacto no se limita únicamente a Reino Unido.

Si usted revisa los estudios de los principales think tanks de Washington descubrirá, sin sorpresa alguna, que, en general, están de acuerdo con que las perspectivas económicas para Reino Unido son sombrías.

Desmond Lachman, economista en el American Enterprise Institute, comenta: “Desde el referéndum del Brexit, el desempeño económico de Reino Unido se ha deteriorado debido a que corre riesgo 50% de sus ventas al exterior, que es lo que le vende a los 27 miembros de la Unión Europea. Esto ocurre en un momento en que la economía europea está tartamudeando, con una Italia en recesión y la economía alemana en la cúspide de la recesión. Lo último que Europa necesita es una economía esclerótica de Reino Unido”.

El nuevo estudio del Peterson Institute for International Economics revisó los pronósticos de 12 modelos económicos y encontró que sólo dos de ellos predicen beneficios tras el Brexit. Otros estudios pronostican pérdidas de hasta 8% del PIB británico.

Uno de ellos también pronostica un fracaso en el acuerdo firmado por el gobierno de May con la UE; un regreso a los aranceles en lugar de un “brexit blando tendría serios impactos negativos a corto plazo para el Reino Unido”.

Aunque los países miembro de la UE también se verían afectados en sus ventas al exterior, sería menor el efecto respecto al de Reino Unido, ya que compensarían la pérdida a través de una mayor presencia en otros mercados.

Algunas compañías están anunciando el cierre de operaciones en Reino Unido. Por ejemplo, Honda. De manera similar ocurre en el sector bancario. Algunos de los participantes se encuentran moviendo sus activos financieros de sus oficinas de Londres hacia otras partes de la UE.

En pocas palabras, existe temor de que Londres pierda su posición de liderazgo como centro financiero europeo.

La anarquía política la pudimos observar la semana pasada. El martes, el parlamento rechazó el acuerdo propuesto por la UE y Theresa May; un día después rechazó una propuesta para que Reino Unido salga de la UE sin un acuerdo, y el jueves votaron a favor de una prórroga. ¿Qué sigue?