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La estética de una tragedia
Ai Weiwei presenta su obra Human Flow, una mirada sobre la crisis mayúscula del siglo XXI: la de los refugiados.

Foto: Cortesía
El artista visual contemporáneo chino Ai Weiwei, cuyos retratos de disidentes políticos formados a partir de bloques de piezas de Lego están expuestos en el Museo Hirshhorn y el Jardín de Esculturas de Washington, nunca se ha limitado en su capacidad de expresión. A lo largo de su carrera, el artista de 60 años ha producido esculturas, instalaciones, fotografías, videos, incluso una serie de publicaciones en redes sociales, que pueden leerse como una forma de arte y también como una declaración política.
El nuevo documental desgarrador de Ai Weiwei, Human Flow, aborda la actual crisis mundial de refugiados. No rompe con su tradición artística: es penetrante desde el punto de vista conceptual y estético.
Filmado en 23 países, el producto final sacrifica 900 horas de imágenes de refugiados en varias regiones: Medio Oriente, África, México y otros lugares.
Ai Weiwei no utiliza las típicas entrevistas con líderes que dan soporte a la idea transmitida; lo que sí hace es hacer volar drones que nos comparten impresionantes panoramas de pájaro. Por ejemplo, un pequeño barco repleto de refugiados en el mar abierto. Al estetizar lo trágico no socava el problema; por el contrario, lo refuerza.
En otras escenas, Ai Weiwei simplemente convierte su ojo en una cámara sin parpadear; puede o no hablar, forzando a la audiencia a confrontar, durante un tiempo incómodamente largo, al ser humano que casi siempre lo ha observado a través de estadísticas.
Durante casi dos horas y media el documental no produce el mínimo agotamiento, lo que sí produce es tristeza e indignación por la violencia, la desesperación económica y la persecución, ya sean religiosas, étnicas o políticas, que han expulsado a estas personas de sus hogares.
En un par de escenas, Ai Weiwei desvía su mirada de los refugiados para enfocarse en dos animales. Una secuencia sin palabras muestra a una vaca cojeando por una calle no identificada. En otra escena muestra a personas realizando esfuerzos para reubicar a un tigre en un zoológico en Gaza. En ambas escenas, Ai Weiwei quiere que nuestros sentimientos se arruguen y al mismo tiempo se comparen con los refugiados. ¿Por qué nos preocupamos por ciertas figuras vivientes y no por otras?
El documental es distribuido por Amazon Studios, de Jeff Bezos, dueño de The Washington Post.