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La economía de Cataluña después de Francisco Franco
Las bondades del independentismo son que si Cataluña logra separarse del resto de España sería mucho más rica y próspera.

Foto: STF
Uno de los principales argumentos que emplean los nacionalistas catalanes para vender las bondades del independentismo es que si Cataluña lograse separarse del resto de España sería mucho más rica y próspera.
Nadie puede saber con seguridad qué ocurriría en caso de independencia. Sin embargo, la más que previsible salida de la Unión Europea y el euro apuntan a un desplome del Producto Interno Bruto (PIB) catalán a corto y mediano plazo y a una pérdida de algunos de sus principales mercados.
Pero además hay datos del pasado que pueden decir que lo que ocurriría en una Cataluña post-independentista. Los políticos catalanes expresan que serían mucho más eficaces en la gestión de los intereses de su comunidad que los españoles, por lo que sólo habría que darles más poder para que las cosas les fueran mucho mejor.
En 1980, después de las décadas del "centralismo opresor", Cataluña era una de las regiones más ricas de España (junto con el País Vasco) y mucho más próspera que Madrid.
Desde entonces, mientras los políticos nacionalistas acumulaban poder, competencias y recursos, su región se empobrecía en términos relativos respecto al resto de España. Después de esas tres décadas de nacionalismo, la economía catalana sufrió un importante deterioro en comparación con la Comunidad de Madrid.
En 1980, Cataluña era, de lejos, la autonomía de régimen común más rica de España en términos absolutos: su PIB total rozaba los 5 billones de las antiguas pesetas, un 35 % más que el de Madrid.
Su economía representaba entonces 19.1 % del conjunto de la riqueza nacional frente al 14.1 % de Madrid; y su renta per cápita rondaba las 938 mil pesetas anuales, de modo que los catalanes ganaban más o menos 6 % más que los madrileños. Y todo ello con una diferencia poblacional de un millón 300 mil personas a favor de Cataluña.
Desde entonces, las diferencias económicas entre ambas regiones se han ido estrechando de forma progresiva, hasta el punto de que, hoy por hoy, Madrid ha sustituido a Cataluña como el principal motor económico del país y hace mucho que la superó en términos per cápita.
En 1995, el PIB catalán, cercano a los 86 mil millones de euros, tan sólo superaba al de Madrid en nueve mil 600 millones (12.5 por ciento más). Mientras, en 2007, en el punto álgido de la burbuja crediticia, la distancia entre una y otra ya se había reducido a menos de la mitad (cinco por ciento más a favor de Cataluña).
Durante la crisis, y en pleno movimiento secesionista, este proceso económico ha continuado su curso, de modo que, al cierre de 2014, el PIB catalán tan sólo superaba en dos mil millones al madrileño, 0.5% más (...) aunque Cataluña tiene un millón de habitantes más.
Como resultado, el peso de ambas regiones en la riqueza nacional también ha cambiado de forma paulatina. En el 2000, Cataluña representaba 18.9 % del PIB de España, mientras que el de Madrid ya se acercaba con 17.7 % en 2007, la primera seguía estancada en 18.8% frente al 18 % de la segunda; en 2014 esta diferencia se redujo a dos décimas porcentuales, con 18.9 % y un 18.7 % del PIB nacional, respectivamente.
En resumen, los nacionalistas han provocado que Cataluña pierda terreno en cuanto a su crecimiento económico. En realidad, la deuda pública catalana es la más elevada de España en términos absolutos y la tercera, sí se mide en relación al PIB de cada región autonómica. Es decir: ni crecimiento ni cuentas públicas equilibradas.
Pero los problemas no acaban aquí. Cataluña siempre ha presumido de ser la región más emprendedora de España. Muchas de las empresas españolas más importantes de los últimos 150 años nacieron allí y, al menos hasta mediados de los años 80, muchas de las grandes empresas extranjeras que abrían sucursal en España escogían Barcelona antes que Madrid.
Pues bien, esto también ha cambiado. Según los datos de Sociedades Mercantiles constituidas, en los años 90 (la estadística comienza en 1995) en Cataluña se creaban más empresas que en Madrid: 99 mil 684 frente a 94 mil 438 entre 1995 y 1999. Son datos que tienen sentido, teniendo en cuenta que hay más de un millón de habitantes de diferencia entre una y otra.
Sin embargo, también aquí Cataluña ha sido superada hace mucho tiempo. A partir del año 2000, el número de sociedades creadas en Madrid es muy superior al de Cataluña. De nuevo, más competencias, más ingresos vía impuestos, menos centralismo y más poder para el nacionalismo catalán se traduce en menos generación de riqueza.