Bruselas. Lo avisaba a primera hora de la mañana Emmanuel Macron: “Coordinación europea con Ursula von der Leyen, Charles Michel y Angela Merkel. Trabajamos entre europeos. Habrá decisiones exigentes en las próximas horas”.

Era el preludio de la reunión por videoconferencia que mantuvieron los líderes del G7 (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, China, Japón y Canadá) este lunes para abordar la crisis del coronavirus a nivel global.

Tras el encuentro, Von der Leyen reveló cuáles eran las “decisiones exigentes” a las que se refería el galo y sobre las que la UE ha informado al G7.

A iniciativa del Elíseo, la Comisión Europea propuso el cierre de todas sus fronteras externas durante un mes. Es decir, los ciudadanos no europeos no podrán acceder a suelo comunitario por aire, mar o tierra. La medida todavía debe ser avalada por los 27 líderes de Estado y de gobierno, que previsiblemente le darán su luz verde en la videoconferencia que celebran el día de hoy.

El blindaje fronterizo cuenta, no obstante, con varias excepciones. No se aplicará a trabajadores como personal sanitario, investigadores o diplomáticos. Tampoco a aquellos ciudadanos no europeos que hayan vivido durante un largo periodo de tiempo en la UE o que cuenten con familiares comunitarios. Y tampoco afectará el flujo de materiales y bienes esenciales.

La medida, según Von der Leyen, es crucial para, por un lado, reducir los viajes no esenciales y evitar la propagación del virus por medio de las personas que entran o salen de la UE y, por el otro, para no poner más presión sobre los sistemas sanitarios.

“Cuanto menos viajes, más podremos contener el virus. Necesitamos hacer más para reducir el gran impacto sobre nuestro sistema sanitario. Europa está muy afectada por el virus y sabemos que la reducción de interacción social también reduce la velocidad de propagación del virus”, sentenció la alemana.

La iniciativa está contemplada para los próximos 30 días, pero puede prolongarse en función del desarrollo de los acontecimientos. “Debemos ser muy cautelosos para encontrar el equilibrio necesario entre restringir el virus y permitir el funcionamiento adecuado del Mercado Único para que pueda proporcionar los bienes que necesitamos”, señaló la capitana del Ejecutivo comunitario en una comparecencia de prensa.

La restricción de estos viajes “no esenciales” no afectará a los estados no miembro que forman parte de Schengen (Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia) ni al Reino Unido. “Los ciudadanos británicos son ciudadanos europeos, así que por supuestos que no hay restricciones para ellos para que viajen a su continente”, ha puntualizado Von der Leyen, ante la pregunta de los periodistas. La respuesta llega una semana después de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunciase sin previo aviso la congelación de los vuelos desde el espacio Schengen hacia suelo norteamericano.

En jaque, el espacio Schengen

España es el último país en sumarse a los controles en sus fronteras internas. Por su parte, Alemania mantiene abierta su puerta con Bélgica y Países Bajos. El coronavirus ha puesto en jaque el espacio Schengen, que todavía no se ha recuperado de las sacudidas que le propició la crisis migratoria. En las últimas horas, 10 estados miembro han sellado de forma unilateral sus fronteras internas, para dolor de cabeza de Bruselas. Schengen cumple este año sus 25 primaveras en plena crisis existencial.

Los bares y restaurantes cerraron el viernes en Bélgica; el sábado, en Francia; el domingo, en Irlanda, y lo hicieron los Países Bajos.

La Comisión Europea ha confirmado que Austria, Hungría, Chequia, Dinamarca, Polonia, Lituania y Alemania han notificado ya su intención de establecer controles fronterizos.