Tokio. Corea del Norte anunció el fin de semana que ha programado una inusual reunión que, según los analistas, presagia el ascenso de Kim Jong Un, hijo del actual líder Kim Jong Il, al liderazgo de la aislada dictadura estalinista.

Medios del estado reportaron que los delegados del oficialista Partido Coreano de los Trabajadores se reunirán en septiembre para elegir a sus nuevos líderes. Los analistas señalan que la convocatoria es igual a la de 1980, cuando Kim Jong Il fue elevado al Politburó para suceder a su padre, Kim Il Sung.

El planeado relevo en el poder, un tema de especulación desde que Kim Jong Il de 68 años sufrió un aparente infarto en agosto del 2008, ocurre cuando Corea del Norte, convertida en una potencial nuclear, debe enfrentar una economía que se derrumba, hambruna y la adversa reacción internacional a su hundimiento en marzo pasado de un buque de guerra de Corea del Sur, que mató a 46 marineros.

En vista de dichas tensiones, el presidente Barack Obama anunció el fin de semana una serie de medidas para reforzar su ya cercana relación con Seúl, incluyendo la riesgosa opción de solicitar al Congreso su aprobación a un Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur.

Obama dijo que habrá de posponer la transferencia del comando militar de fuerzas de guerra de Estados Unidos a Corea del Sur del 2012 al 2015, porque esta alianza es crucial no sólo para la seguridad de la República de Corea y de Estados Unidos, sino de toda la región del Pacífico .

Durante una reunión con el mandatario sudcoreano Lee Myung-bak en la cumbre del G-20 en Toronto, Obama indicó que tanto en el aspecto de seguridad como en el económico, nuestra amistad y alianza siguen creciendo . Pero el responsable de haber obligado al fortalecimiento de relaciones Washington-Seúl, aparte de la empatía entre Obama y Lee, es precisamente Pyongyang por su ataque y la insistencia de probar dispositivos nucleares.