Holanda prohibió al ministro de Asuntos Exteriores turco aterrizar el sábado en Róterdam, en medio de una disputa por una campaña de Ankara que busca sumar apoyos entre los emigrantes turcos para conceder nuevos poderes al presidente Tayyip Erdogan en un referendo.

El inusual incidente ocurrió horas después de que el canciller Mevlut Cavusoglu dijera que viajaría a Róterdam a pesar de que le fuera prohibida su asistencia a un mitin en esa ciudad de cara a un referendo constitucional que se realizará en abril.

Europa, dijo Cavusoglu, debe deshacerse de su "actitud de jefe".

Cavusoglu -a quien le prohibieron asistir a un mitin similar en Hamburgo la semana pasada pero que habló en su lugar en el consulado turco- acusó a los holandeses de tratar a los muchos ciudadanos turcos en Holanda como "rehenes" al obstaculizar su contacto con Ankara.

"Si voy a aumentar las tensiones, que así sea... Soy ministro de Relaciones Exteriores y puedo ir a donde quiera", dijo Cavusoglu pocas horas antes de que a su vuelo a Róterdam se le prohibiera aterrizar.

Cavusoglu amenazó con duras sanciones económicas y políticas si los holandeses le negaban la entrada, una amenaza que resultó decisiva para el gobierno holandés, que citó el orden público y preocupaciones de seguridad en su decisión de prohibir el aterrizaje.

"Esta decisión es un escándalo y es inaceptable en todos los sentidos. No se atiene a las prácticas diplomáticas", dijo Cavusoglu a periodistas en Estambul el sábado por la noche.

Por su parte, el primer ministro holandés, Mark Rutte, sostuvo: "Esta mañana en televisión (el canciller turco) dejó claro que amenazaba a Holanda con sanciones, por lo que nunca podremos negociar con los turcos bajo tales amenazas. Mejor que no venga".

rrg