Brasilia/San Paulo. El presidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo que no había pruebas de que un líder indígena, cuya muerte fue condenada por la jefa de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, haya sido asesinado por mineros que habrían invadido tierras tribales protegidas.

“No hay evidencia sólida hasta el momento de que un indio haya sido asesinado”, dijo Bolsonaro al abandonar el Palacio da Alvorada de Brasilia este lunes.

Bolsonaro hizo los comentarios después de que Emyra Wajapi, líder de la tribu Waiapi que habitaba en tierras indígenas protegidas en el noroeste del país, cerca de la frontera con la Guayana Francesa, fue hallado muerto en un río la semana pasada.

“Hay varias líneas de investigación en curso y no es posible afirmar lo que ocurrió. Estamos trabajando con varias hipótesis. Es posible que el crimen haya sido practicado por garimpeiros (mineros ilegales), por cazadores o incluso por otros indígenas”, declaró el fiscal Rodolfo Soares Ribeiro Lopes, jefe del MPF de Amapá, a la radio nacional EBC.

Rica en oro, manganeso, hierro y cobre, la tierra de los waiapis está en un área remota de la selva, donde enfrentan crecientes presiones de mineros, ganaderos y madereros.

Funai, una agencia estatal que defiende los derechos indígenas en Brasil, sostuvo que el informe policial más reciente sobre la muerte de Wajapi mostró evidencia de la “presencia de un grupo armado” en su reserva indígena en el momento en que ocurrió.

Condena invasión a tierras

En un comunicado, Bachelet pidió una investigación sobre el presunto asesinato de Wajapi, calificándolo como “un síntoma inquietante del creciente problema de la invasión de tierras indígenas”.

“La política propuesta por el gobierno brasileño de abrir más zonas de la Amazonia a la explotación minera crea riesgos de inducir a incidentes violentos, intimidaciones y asesinatos como el que sufrió el pueblo waiapi la semana pasada”, agregó Bachelet.

La expresidenta chilena también instó a Bolsonaro a reconsiderar la propuesta de su gobierno de una mayor apertura hacia la minería en el área de la selva amazónica.

Bajo Bolsonaro, un capitán retirado del ejército, la deforestación del Amazonas se ha disparado, amenazando las reservas indígenas.