La nominada por el presidente Trump para ser directora de la CIA declaró que no cree que la tortura funcione y que se negaría a cumplir una orden presidencial que ella considere inmoral.

Ante las agudas preguntas de los integrantes de la Comisión de Asuntos de Inteligencia del Senado, Gina Haspel afirmó que “mis principios morales son fuertes”.

“Nunca permitiría que la CIA realice actividades que yo considere inmorales, aun cuando sean técnicamente legales”, dijo Haspel, quien lleva 33 años trabajando para la agencia.

Haspel estaba respondiendo a la pregunta de qué haría si recibía una orden del presidente Trump que ella considere moralmente inaceptable.

Haspel declaró que no cree que Trump le ordenará reanudar esas tácticas y que en todo caso la CIA tiene que limitarse a actividades que reflejen los valores estadounidenses.

Haspel, de 61 años, tendrá que pasar por una votación en el pleno del Senado que seguramente será bastante estrecha, en parte porque ella comandó una base clandestina en Tailandia donde muchos detenidos fueron sometidos al ahogamiento simulado.

La funcionaria expresó que coincide con otros dentro de la CIA en cuanto a que se recaudó información valiosa a partir de los interrogatorios de miembros de Al Qaeda. Pero añadió que no está claro que las tácticas duras de interrogación “desempeñaron un papel en eso”.

Aseguró que la agencia de espionaje aprendió “duras lecciones” de su uso de las tácticas extremas de interrogación usadas tras los ataques terroristas de septiembre del 2001.

Haspel señaló que, para ella, estar en la luz pública es algo nuevo porque pasó 30 años “en las sombras” trabajando de manera encubierta y consiguiendo información mediante paquetes escondidos y encuentros en recónditos callejones de países del tercer mundo.