Los Cayos. Tras el debastador terremoto que sacudió Haití, matando a más de 1,400 personas, los trabajadores de rescate se afanaban en la búsqueda de desaparecidos posiblemente atrapados en las ruinas, mientras una tormenta amenaza con empeorar aún más la situación.

También los médicos luchaban con tiendas improvisadas para salvar las vidas de cientos de personas heridas, incluidos niños y ancianos, a las afueras de hospitales abrumados.

El sismo de magnitud 7.2 del sábado derribó miles de casas y edificios en el país profundamente empobrecido, que aún se está recuperando de otro gran temblor hace 11 años y del asesinato de su presidente, Jovenel Moïse, el mes pasado.

Decenas de iglesias, hoteles y escuelas resultaron gravemente dañados o en ruinas. Unas 6.900 personas se encontraban heridas y 37.312 casas fueron destruidas, dijeron autoridades haitianas. El número de víctimas podría aumentar aún más.

Por si fuera poco, la depresión tropical Grace descarga lluvias torrenciales sobre Haití y amenaza con dejar inundaciones y deslizamientos de tierra en esta nación y la vecina República Dominicana, advirtió el estadounidense Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami.

El aeropuerto de Puerto Príncipe el lunes estaba lleno de médicos y trabajadores humanitarios, con vuelos chárter domésticos y privados llenos de equipos humanitarios y suministros que se dirigían al sur.

Ayuda de México

En solidaridad, en Puerto Príncipe desembarcaron 15.4 toneladas de ayuda humanitaria por parte de México.

Los medicamentos y víveres serán destinados para brindar atención a las personas que resultaron afectadas por el fenómeno natural.

También se enviaron paquetes de higiene personal, mantas, catres, colchonetas, lámparas, entre otros artículos.