La Casa Blanca y los republicanos de la Cámara no lograron llegar a un acuerdo el martes por la noche para concretar el voto de desacato contra el fiscal general Eric Holder, con lo que se asegura que la Cámara seguirá adelante con la medida.

La abogada de la Casa Blanca, Kathryn Ruemmler, y los funcionarios del Departamento de Justicia se reunieron la tarde del martes con los asesores del presidente de la Cámara, el republicano John­ A. Boehner y el presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental, el también republicano Darrell Issa, y les mostraron cerca de 30 documentos solicitados por Issa como parte de una investigación en curso sobre la operación Rápido y Furioso, de acuerdo con varios funcionarios de la administración y congresistas.

Sin embargo, los ayudantes del Partido Republicano se negaron a aceptar la oferta de Ruemmler de que el gobierno de Obama entregaría los documentos a cambio de que los republicanos abandonen de forma permanente sus planes para llevar a cabo la votación de desacato, expusieron los funcionarios.

Una persona familiarizada con la reunión del martes, afirmó que los funcionarios del Departamento de Justicia y de la Casa Blanca mostraron a los empleados del Partido Republicano algunas de las deliberaciones internas de febrero del 2011, así como otra información con respecto a los informantes en la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por su sigla en inglés) que habían sido solicitadas por el Comité dirigido por Issa.

Los funcionarios de la administración de Obama y del Congreso hablaron en condición de anonimato.

Issa ha solicitado que el Departamento de Justicia entregue los documentos como parte de una investigación a la fallida operación de contrabando de armas dirigida por la División de Phoenix de la ATF.

A pesar de compartir más de 7,000 documentos, Holder y funcionarios del Departamento de Justicia se han negado a entregar a las deliberaciones internas del año pasado, cuando los legisladores empezaron a buscar detalles dentro de la operación.

El presidente Obama invocó la semana pasada el privilegio ejecutivo sobre los documentos después de que Holder advirtiera a la Casa Blanca que compartir esta información con el Congreso tendría consecuencias nefastas e inhibiría a los funcionarios de la administración de llevar a cabo posteriores deliberaciones internas.

Más tarde, el Comité de Issa votó en favor de acusar de desacato a Holder por negarse a entregar dichos documentos.

Éste fue un esfuerzo de buena fe para tratar de llegar a un acuerdo al tiempo de que se protegen las prerrogativas institucionales de la rama ejecutiva, a menudo defendidas por estos mismos republicanos que las critican ahora mismo. Desafortunadamente, los republicanos han optado por el teatro político en lugar de llevar a cabo una legítima supervisión congresional , manifestó a través de un comunicado el martes por la noche, Eric Schultz, portavoz de la Casa Blanca.