En la primavera del 2015, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, estaba desesperado por la ayuda de Mark Zuckerberg. Su gobierno escribió por Facebook al CEO pidiendo la creación de una oficina de la compañía en Ucrania para detener la difusión de información errónea del Kremlin en la red social.

Afectados por esta campaña el gobierno ucraniano señalaba que existía una ‘armada de trolls’ pagados por el Kremlin que se encargaban de mantener la imagen de los rusos por las redes sociales.

Ucrania fue uno de los objetivos predilectos de la propaganda mediática rusa. En los tres años transcurridos desde las advertencias, los funcionarios ucranianos dicen que la compañía no ha abordado la mayoría de sus preocupaciones sobre la interferencia Rusia que precedió a una similar en las elecciones presidenciales del 2016 en Estados Unidos.

Las advertencias de Ucrania dos años antes muestran que el gigante de las redes sociales ha sido ciego al uso indebido de Facebook.

“La táctica de Facebook, es decir: ‘Oh, no nos dimos cuenta’, cuando en realidad la gente los había estado advirtiendo, suplicando durante años”, dijo Zeynep Tufekci, profesor asociado de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Algunos exempleados de Facebook dicen que desde el principio sabían de la interferencia rusa en Ucrania, pero esas advertencias no llegaban lo suficientemente arriba en la cadena de mando.