Después de los tropiezos diplomáticos que tuvo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, el millonario volvió a destacar ante el escrutinio de detractores y partidarios.

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Con Peña Nieto, Trump amenazó con enviar tropas a México para detener a los "bad hombres", a menos que el ejército mexicano haga un mayor esfuerzo para detenerlos, según un extracto de una transcripción de la conversación telefónica que sostuvo con el presidente mexicano obtenido por The Associated Press. Con el Primer Ministro australiano, el estadounidense criticó el acuerdo que había alcanzado Obama sobre la acogida de refugiados y, según CNN, tras la conversación que no alcanzó buen puerto, Trump terminó abruptamente la llamada porque no estaba contento.

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La montaña rusa diplomática del presidente Donald Trump continuó con la visita del primer ministro japonés, Shinzo Abe, cuando el magnate lo recibió en la Casa Blanca. Al final de la reunión en el Salón Oval de la mansión presidencial, frente a los medios, el norteamericano saludó de manos al nipón, pero el saludo fue largo, algo que incomodó visiblemente a Shinzo Abe. Durante el apretón de manos, la prensa pidió que ambos voltearan con dirección a los reporteros algo que Trump no escuchó y preguntó al Primer Ministro, mientras que Trump acarició la mano del oriental. Abe había llegado a reunirse con Trump para mejorar las relaciones bilaterales, que se habían tensado tras la decisión de Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo comercial transpacífico.

Donald Trump ha sido capturado en video jalando a las personas con las que se saluda de mano. Un gesto que puede ser considerado como agresivo.

Días después, Trump se reunió con el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau. Los líderes de países vecinos, polos opuestos en casi todo sentido, abordaron los espinosos temas sobre comercio e inmigración durante su primera reunión cara a cara, en una visita que hizo el líder del país del norte de Estados Unidos para tratar de asegurarse de que Canadá no se verá afectada en las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

A su llegada a la Casa Blanca y luego del inicio accidentado de la reunión (la limusina de Trudeau debió esperar unos cinco minutos en la entrada de la Casa Blanca antes de que saliera Trump a recibirlo), los dos hombres se dieron un apretón de manos y se dirigieron a la Oficina Oval. Durante el saludo Trudeau, tomó con la mano izquierda el hombro de Trump, algo que la publicación inglesa, The Guardian, consideró como que el canadiense había mantenido el balance en el saludo y evitó ser jalado.

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Durante la conferencia de prensa conjunta que los mandatarios dieron tras su reunión, enfatizaron sus metas afines y manifestaron sus posturas opuestas en otros temas coyunturales. Al final Trump saludó a Trudeau con un fuerte apretón de manos. The Guardian, afirmó que Trudeau nuevamente controló el saludo y fue el que terminó con el mismo.

Para Emiliano Salas, experto en lenguaje corporal de Axon Lenguaje Corporal, el que ganó el apretón de manos fue Trump ya que fue el que tuvo la iniciativa de estirar la mano hacia Trudeau, de tal suerte que fue él el que abrió la comunicación.

Salas explicó que al saludar de mano, mientras se miran a los ojos, se debe estirar la mano para buscar el saludo y cuando bajas la mirada en busca de la mano, entonces se crea el efecto de sumisión, es decir se otorga el poder, por eso Trump estira la mano y Trudeau baja la mirada. Trudeau toma con vigor la mano de Trump para mostrar fuerza, rigidez y autoridad, pero tuvo un error que le costó el saludo: después del apretón, mostró sumisión. Trump se giró para ver a la prensa y dominó la situación al decidir cuándo terminar el saludo, e indicarle al canadiense que debía voltearse a ver a los reporteros .

Emiliano Salas aclaró que pese a no estar de acuerdo con las ideas que ha presentado Trump desde antes de acceder al poder, debe reconocer que tiene muy buen lenguaje corporal en el saludo.

El experto en lenguaje corporal, explicó que en un saludo de mano, si se inicia el saludo con la palma hacia arriba, indica sumisión y por el contrario la palma hacia abajo indica dominio. Lo ideal es que las manos estén alineadas. En el saludo de los mandatarios, aunque la mano del canadiense terminó con la palma hacia abajo y la del estadounidense hacia aarriba, el resto del lenguaje corporal de todos modos otorga la victoria a Trump, por el conjunto de señales.

Salas dijo que previo al saludo Trump tiene los pies separados, reclamando espacio y territorio, y está encorvado reclamando más territorio; tiene las manos en forma de triángulo, transmitiendo poder, control y autoridad, a diferencia de Trudeau, que está tenso y tiene los pies demasiado pegados, mostrando nervios e inhibición

Durante el saludo, a pesar de que Trudeau tiene la palma hacia abajo, se estira demasiado y va al espacio o zona vital de Trump, por lo que denota un claro dominio de la situación por parte de Trump, según el especialista. Para tener un saludo de poder, el lenguaje durante ese momento debe demostrarse en todos los puntos del conjunto de señales, o en la mayoría de ellos , dijo Salas.

Socialmente el saludo más extendido en todo el mundo es la acción de dar la mano, aunque no está generalizado en todas las culturas. Emiliano Salas lo compara con el idioma inglés, al no ser el idioma oficial del mundo pero sí el más usado. Según los expertos en lenguaje corporal, siempre debe darse la mano derecha, extendiendo por completo la palma de la mano con el dedo pulgar hacia arriba y estirando el brazo en ángulo recto-abierto, evitando estirar al 100% el brazo y este debe estar prácticamente pegado al cuerpo. Una vez juntas las manos de los interlocutores, se debe cerrar la mano envolviendo la mano de la persona con los dedos entorno a su palma. El apretón debe ser corto.

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Según Emiliano Salas, cuando una persona es sincera y quiere mostrar honestidad en sus intenciones busca mostrar la palma de su mano y se busca el contacto de las palmas, incluso esta acción es más importante que el apretón de manos. Cuando se busca estafar o engañar esconde la palma de la mano. El apretón de manos debe ser al menos 10% más fuerte en comparación de como recibimos el saludo, si se saluda muy fuerte no se deja una buena señal. Al tener un saludo demasiado blando, conocido como el "saludo de pescado", se transmite inseguridad.

En sus saludos de mano, Trump utiliza una técnica llamada disloqueo de brazo . Según Salas, se usa por dos razones: la primera es en comunidades pequeñas donde existe mucho machismo y hay una persona autoritaria que quiere reclamar su espacio; la segunda, es el caso de Trump, que busca imponer jalándolos a su espacio vital y la utiliza concientemente de acuerdo al rol que el quiere proyectar. no es recomendable para una posición de poder según el experto.

Trump quiere demostrar que es una persona que impone, a diferencia de Obama que, de una manera más diplomática, estiraba la mano y hacía que sus interlocutores fueran hacia él de una forma más sumisa dijo Emiliano Salas, quién tiene un libro llamado El poder de tu lenguaje corporal , próximo a publicarse en Amazon.

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