Barcelona. Cataluña vivió este lunes una excepcional fiesta del libro y de la rosa, el particular día de los enamorados de la región, marcada por la proliferación de rosas amarillas para reclamar la libertad de los independentistas encarcelados.

Como cada 23 de abril, día de Sant Jordi, las calles de Barcelona se llenaron de libros y rosas que se regalan las parejas y los seres queridos, en tanto los enamorados pasean y escritores firman sus obras como si fueran estrellas del rock.

Pero en esta ocasión, la popular festividad se vio marcada por el conflicto político que enfrenta al independentismo de esta región con el poder central, especialmente tras el intento fallido de secesión del pasado octubre.

La mayoría de actos oficiales fueron suspendidos ante la ausencia de gobierno regional tras la destitución del expresidente separatista Carles Puigdemont por parte del ejecutivo central, que controla la administración regional desde octubre.

En las calles de Barcelona, las rosas amarillas se convertían en un éxito de ventas tras la campaña lanzada por las asociaciones independentistas para comprar flores de este color, que se ha convertido en un símbolo contra la supuesta represión de Madrid y el encarcelamiento de sus políticos.

“El año pasado a media mañana habíamos vendido una o dos rosas amarillas, hoy llevamos unas 25”, decía Marta Vilà, una florista de 25 años en la céntrica plaza de Cataluña de Barcelona.

“Normalmente Sant Jordi es un día de amor y cultura, pero este año por desgracia también tiene que ser un día reivindicativo”, aseguró a la AFP Josep Bautista, un jubilado de 68 años que compraba una rosa amarilla para su esposa.

“Es un gesto de solidaridad hacia aquellos que no pueden vivir este día tan bonito porque están en la cárcel o en el exilio”, añadió.

Numerosos libros sobre el conflicto independentista, entre los más vendidos. “Algunos de ellos se agotaron incluso antes de este día”, explicó Enric Aymerich, responsable de la librería Laie.