Bangkok fue la noche del martes una capital en llamas, escenario de numerosos disturbios que el gobierno no lograba controlar, hasta que tras un asalto militar al campamento de los camisas rojas que dejó nueve muertos, se logró la rendición de los líderes de la protesta.

La Bolsa de Bangkok, varios centros comerciales, entre ellos el gigantesco Central World y sus tiendas de lujo, así como los locales de un canal de televisión con 100 personas dentro, ardían a última hora de la tarde.

El incendio más espectacular destruyó en gran parte el Central World, uno de los centros comerciales más grandes de Asia, situado cerca del lugar ocupado por los rojos. Cerca de 900 soldados y policías tuvieron que ser enviados para escoltar a los bomberos, según una fuente militar.

Columnas de humo, provocadas también por innumerables neumáticos en llamas, se alzaban por todas partes.El gobierno reconoció que algunas zonas de la ciudad estaban todavía fuera de su control, al tiempo que el Ejército prometía ocuparse de los que provocan los disturbios .

Nuevo toque de queda

Las autoridades decretaron un toque de queda en Bangkok y en 23 provincias del país, desde las 8 de la noche hora local (1 de la tarde GMT) hasta las 6 de la mañana del jueves, esencialmente en el norte y el noreste, para intentar prevenir todo contagio en esas regiones agrícolas y más bien pobres de donde son oriundos muchos de los rojos.

En el noreste, los manifestantes incendiaron dos edificios de gobiernos provinciales, según las autoridades locales. También estallaron disturbios en Chiang Mai (norte).

Estados Unidos, la ONU, la Unión Europea y Japón condenaron este miércoles la violencia y reclamaron una solución pacífica.

El primer ministro, Abhisit Vejjajiva, cuya renuncia es exigida por los rojos, pidió en la noche a los habitantes del país confiar en él.

Mi gobierno y todos los responsables tienen la firme intención de superar esta crisis. Haremos que reine la paz en todo el país y nos recuperaremos , declaró en la televisión.

A quema ropa

Esta noche volverá a ser una nueva noche de sufrimiento , declaró el portavoz del gobierno, Panitan Wattanayagorn.

La mañana del miércoles, tropas escogidas de la policía recibieron autorización para disparar contra los saqueadores y los agitadores.

Todos los canales de televisión empezaron a difundir programas bajo el control del gobierno.

En la misma región, miles de manifestantes incendiaron la sede del gobierno de la provincia de Udon Thani, informó el gobernador Amnat Pagarat, asegurando que el Ejército había retomado el control.

La operación militar para desalojar el elegante barrio turístico y comercial de Bangkok, que los manifestantes ocupaban desde hacía semanas, comenzó a primera hora de la mañana. El Ejército envió tanques y a cientos de soldados a la zona roja tras abrir una brecha en una barricada de neumáticos, bambús y alambrado.

Tras dos meses de manifestaciones, al principio pacíficas y luego salpicadas por incidentes violentos y varias sesiones de infructuosas negociaciones, el Ejército logró, en apenas unas horas, neutralizar la zona y forzar a los líderes del movimiento a renunciar.

En los enfrentamientos murieron al menos nueve personas, entre ellos un fotógrafo italiano, Fabio Polenghi, que recibió una bala en el corazón y otra en el abdomen, según los servicios de urgencias.

Un total de 58 personas resultaron heridas, entre ellas al menos otros dos periodistas, un holandés y un canadiense.

Los líderes de los manifestantes, que reclamaban la dimisión del primer ministro Abhisit Vejjajiva, anunciaron poco después de la 1 de la tarde hora local (6 de la mañana GMT) que se entregaban a las autoridades, en una intervención cargada de emoción en el corazón de la zona roja.