Los argelinos acudieron a las urnas este sábado para unas elecciones legislativas anticipadas boicoteadas por el movimiento de protesta Hirak y parte de la oposición, en medio de una fuerte represión de las autoridades.

La gran incógnita de las primeras legislativas desde el levantamiento popular de 2019, que obligó dos meses después al entonces presidente Abdelaziz Bouteflika a dimitir tras 20 años en el poder, era su participación.

La tasa de participación nacional fue del 30.20%, la más baja en al menos 20 años en unas legislativas, según el presidente de la Autoridad electoral nacional independiente (ANIE), Mohamed Chorfi.

A modo de comparación, fue del 35.70% en las últimas legislativas de 2017 (42.90% en 2012). Fue incluso más baja que en las presidenciales de 2019, en las que Abdelmadjid Tebboune fue elegido con solo el 40% de los votos.

"Para mí, la participación no es importante. Lo que me importa es que aquellos a los que el pueblo vota tengan la suficiente legitimidad", relativizó el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, tras votar en Argel.

El anuncio de los resultados oficiales podría tardar 96 horas, precisó el presidente de la ANIE.

En Argel, donde la participación es tradicionalmente baja al contrario que en el campo, los votantes acudieron con cuentagotas, constató la AFP.

"Nunca he votado y esta vez es igual. No creo que las cosas puedan cambiar", dijo a la AFP Fatiha, una comerciante de unos 50 años.

En Cabilia, una región rebelde donde la participación fue casi nula en las últimas elecciones, la gran mayoría de centros de votación no abrieron en Bujía y en Tizi Uzu, según Said Salhi, vicepresidente de la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos (LADDH).

Imágenes en las redes sociales mostraron papeletas por el suelo en esta región, donde se registraron altercados.

El Comité Nacional para la Liberación de los Detenidos (CNLD) informó de arrestos en Argel, Bumerdés (cerca de la capital) y en Tizi Uzu.

"Farsa"

Al final de una campaña apática, los partidos progubernamentales llamaron a votar, mientras que Hirak, que pide un cambio radical del "sistema" de gobierno en vigor desde la independencia (1962), lo considera una "farsa electoral". La oposición laica y de izquierda boicotea las elecciones.

El gobierno busca imponer su "hoja de ruta", ignorando las reivindicaciones de Hirak (Estado de derecho, transición democrática, soberanía popular y una justicia independiente).

Unos 24 millones de argelinos debían elegir a los 407 diputados de la Asamblea Popular Nacional por un mandato de cinco años.

Había una gran cantidad de independientes, frente a candidatos respaldados por partidos muy desacreditados y considerados responsables de la crisis.

Los ganadores de las últimas elecciones legislativas (2017), el Frente de Liberación Nacional (FLN) y la Agrupación Nacional para la Democracia (RND), están desprestigiados, puesto que se les asocia con la era de Bouteflika.

Los islamistas moderados decidieron participar en los comicios. Abderrazak Makri, presidente del Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), cercano a los Hermanos Musulmanes, dijo estar "dispuesto a gobernar" si gana.

"Escalada represiva"

El jefe del Estado Mayor, el general Said Chengriha, advirtió en vísperas de las elecciones contra "cualquier plan o acción para alterar el desarrollo" de la votación.

El gobierno está considerado la cara civil de la institución militar. Durante los últimos meses sofocó las protestas, prohibiendo las manifestaciones y multiplicando las detenciones y los procesos judiciales contra opositores, activistas, periodistas y abogados.

El CNLD anunció que tres figuras del movimiento de protesta Hirak fueron liberadas el viernes por la noche.

Su detención el jueves en vísperas de las elecciones había provocado protestas internacionales.

El ejecutivo estima que ha respondido a las demandas de Hirak y desde hace meses niega legitimidad a este movimiento sin líderes, al que acusa de estar instrumentalizado por "partidos extranjeros".

"Estas elecciones honestas y transparentes derrotarán todas las maquinaciones diabólicas fomentadas (contra Argelia) por laboratorios con objetivos destructivos", declaró el sábado su portavoz, Amar Belhimer.

Unas 222 personas han sido encarceladas por hechos relacionados con Hirak y/o las libertades individuales, según el CNLD.

Para Human Rights Watch, que denuncia una "espantosa escalada represiva", "las vagas promesas de apertura y diálogo del presidente Tebboune se estrellan contra la realidad de la represión".