En los últimos años el uso de la tecnología se ha hecho indispensable en la realización de nuestras actividades diarias. Por ello, en la actualidad los medios electrónicos predominan en la celebración de actos jurídicos, entre ellos los contratos civiles y mercantiles.

Anteriormente, para que los contratos fueran válidos en México, se requería que los mismos se celebraran de forma escrita y firmados autógrafamente. Debido al avance tecnológico, en el año 2000 fueron reformadas y adicionadas diversas disposiciones para regular la contratación electrónica en el Código Civil Federal, Código Federal de Procedimientos Civiles, Código de Comercio y la Ley Federal de Protección al Consumidor, con la finalidad de dotar de validez aquellos contratos celebrados de forma digital o electrónica.

En relación con la celebración de contratos, el Código Civil Federal establece que, al momento de celebrarse un contrato, el consentimiento de las partes puede ser manifestado de manera verbal, por escrito, así como por medios electrónicos, ópticos o de cualquier otra tecnología. De igual forma, el Código de Comercio establece que, en los actos de comercio y en la formación de los mismos, podrán emplearse los medios electrónicos, ópticos o cualquier otra tecnología.

Asimismo, para brindar mayor seguridad jurídica a los contratantes, nuestra legislación prevé la figura de la firma electrónica, que representa aquellos datos consignados en un mensaje de datos, utilizados para identificar al firmante e indicar que el firmante aprueba la información contenida y que produce los mismos efectos que la firma autógrafa, siendo admisible como prueba en juicio. También regularon la firma electrónica avanzada que se distingue de la anterior por vincular al firmante de una manera más directa y permite detectar cualquier alteración de ésta hecha después del momento de firma.

De lo anterior se aprecia cómo el sistema jurídico mexicano cuenta, desde hace varios años, con regulación que fundamenta el uso de los medios electrónicos para la celebración de contratos u otros actos en nuestro día a día. No obstante, en México aún no tenemos la confianza y el conocimiento para utilizar la tecnología en la realización de nuestras actividades (jurídicas) cotidianas. Esto se deriva de que el uso de la tecnología puede implicar, entre otros, ciertos riesgos: (a) la posibilidad de que la autenticidad y fiabilidad de la firma electrónica utilizada sea controvertida ante un tribunal; (b) la posibilidad de que un juez local mantenga una interpretación contraria y no admita una firma electrónica como prueba en un juicio; (c) la dificultad de identificación de los contratantes, y (d) las consecuencias que derivan del uso y tratamiento de los datos personales de los que participan en estos actos.

Si bien pueden existir ciertos riesgos, son muchas las ventajas y beneficios que se pueden obtener al utilizar medios electrónicos para contratar, como por ejemplo que la celebración de los mismos se hace de forma más veloz, en tiempo real, sin necesidad de que las partes estén en un mismo sitio y en materia mercantil coadyuva a generar una mayor eficiencia en los procesos de contratación, rompiendo con ciertas barreras y obstáculos que podría generar la contratación presencial.

Como vemos, no solamente la sociedad debe adaptar una cultura que confíe más en los medios electrónicos, sino que también las autoridades judiciales deben involucrarse en pertenecer al mundo digitalizado y así adoptar criterios uniformes en relación con la utilización de la tecnología en la celebración de contratos y actos jurídicos.

En la actualidad, nuestra sociedad se rodea de avances tecnológicos que se van implementando a diario. Por eso, debemos hacer uso de todas esas herramientas que nos facilita el mundo digitalizado. Sí, como en todo, existen desventajas, pero es más lo positivo que podemos obtener de utilizar los medios electrónicos en los actos jurídicos que celebremos, modernizándonos tal como lo ha venido haciendo nuestro sistema jurídico mexicano.

El autor es Socio de la firma de abogados Von Wobeser y Sierra, S.C.

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