Lectura 4:00 min
Sesgos en decisiones financieras de jóvenes

Raúl Martínez Solares | Economía conductual
“La inexperiencia se puede superar, la ignorancia se puede iluminar, pero el prejuicio tedestruirá”. Mercedes Lackey, escritora estadounidense.
La evidencia de múltiples estudios empíricos revela de manera estadísticamente consistente que los jóvenes frecuentemente evitan tomar decisiones financieras o las que toman son inadecuadas, no solo por falta de dinero o de información; también influyen sesgos conductuales y heurísticos, así como rasgos psicológicos que se repiten bajo distintas condiciones económicas y otras características.
Esta condición, que siempre ha sido relevante, hoy resulta más compleja ante el acceso temprano a apps de inversión, crédito digital y otros instrumentos, que les dan mayor capacidad de acción y poder de decisión, pero también los exponen a equivocarse, en ocasiones, con consecuencias que los afectarán durante un periodo prolongado de su vida.
Uno de estos sesgos comunes es el de la sobreconfianza. Los jóvenes tienden a tener un pensamiento frecuentemente ingenuo, lo que los lleva a creer que pueden ganarle al mercado o tomar decisiones que, en la mayoría de los casos, tienen resultados inciertos. Eso los lleva a operar con mayor frecuencia en aplicaciones bursátiles o de trading de criptomonedas, a asumir más riesgos y, en general, a obtener peores resultados.
Durante la pandemia, esa sobreconfianza se combinó con la disponibilidad de tiempo, además de otros atajos mentales: el anclaje, la representatividad y el efecto manada. Sin información sólida, muchos siguieron las modas financieras (por ejemplo, los NFTs), que, en la mayoría de los casos, no los favorecieron.
Como resultado del llamado comportamiento de rebaño, muchos jóvenes inversores se dejan guiar por lo que hacen amigos, lo que ven en redes sociales o por algunos influencers que recomiendan, sin considerar los riesgos ni identificar carencias en la información que copian.
El autocontrol, o mejor dicho, la falta de él, también importa. La impulsividad y la impaciencia limitan la toma de decisiones de ahorro y facilitan el endeudamiento. Cuando los jóvenes aprenden desde edades tempranas a presupuestar y autorregularse, su bienestar financiero mejora de manera consistente y se mantiene a lo largo de su vida adulta.
Saber de finanzas ayuda, pero nunca es suficiente. El hecho de que una persona conozca los productos no elimina los sesgos. Leer libros mejora, en ocasiones, la educación financiera, pero solo funciona si, además, se fortalecen el autocontrol y el análisis consciente y deliberativo. No se trata solo de tener más información, sino de analizar opciones y de hacer que cada persona reconozca los sesgos que la afectan y entienda sus propias limitaciones.
Muchos problemas financieros de los jóvenes no provienen solo de una condición estructural de ingresos bajos o de crisis externas. Se trata de patrones predecibles que se ignoran porque es más frecuente creer que somos racionales todo el tiempo y que somos capaces de minimizar los sesgos que afectan nuestro gasto y nuestras decisiones de ahorro e inversión. Para mejorar el bienestar de los jóvenes, hay que pasar de solo informar a diseñar estrategias que les ayuden a identificar y manejar esos sesgos.
En México, la mayoría de los jóvenes tiene ingresos bajos e inestables, poca información financiera de calidad y, sin embargo, tiene a su alcance apps que facilitan el crédito y la inversión, con una deficiente revelación de riesgos. Ello no solo afecta algunas decisiones menores, sino que también puede dañar gravemente la salud financiera familiar.
Cuando no hay margen para equivocarse, la sobreconfianza, la impulsividad o subirse a una moda cuestan caro. Las políticas públicas y del sector financiero dirigidas a los jóvenes en México deberían incluir intervenciones sencillas, baratas y específicas, tales como el ahorro automático, reglas claras de presupuesto y entrenamiento en autocontrol, para atender sus limitaciones reales y no suponer que tienen la información que les permita planear y mejorar su futuro sin riesgos.

