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Tu portafolio de inversión debe vencer la inflación

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Joan Lanzagorta | Patrimonio

Joan Lanzagorta

Mis tres columnas anteriores fueron una serie en la que hablé de la inflación como un ladrón silencioso que te roba dinero poco a poco, muchas veces sin que te des cuenta. Mencioné lo importante que es buscar inversiones que puedan crecer a un ritmo superior que la inflación.

Hoy quiero, precisamente, darte ideas y una estructura para que puedas armar un portafolio de inversión sencillo e inteligente, que haga crecer tu dinero en términos reales.

Las reglas son: 1 - Tu horizonte de inversión es tu brújula

Por eso es tan importante tenerlo muy claro. Antes de invertir un solo peso, necesitas saber para qué y cuándo lo necesitarás. Esta es la decisión más importante porque define todo lo demás. No es lo mismo el dinero que quieres para comprar un auto el próximo año, que el que guardarás para tu retiro en 30 años.

De hecho, creo que todas las personas necesitamos al menos dos portafolios, uno de corto plazo (por ejemplo, el fondo para emergencias entre otros objetivos) y uno para crear patrimonio a largo plazo (por ejemplo, ahorro para el retiro).

Entonces:

Corto Plazo (1 a 3 años) - al ser poco tiempo, aún si obtienes un rendimiento elevado, tu dinero no crecerá demasiado. Lo que necesitas es que el dinero esté ahí para cuando lo vayas a ocupar. No debes correr riesgos.

¿Por qué? Imagínate que un mes antes de que necesitas el dinero, el mercado ha caído un 30%. Eso te afectaría muchísimo y podrías verte obligado a realizar una pérdida. No vale la pena.

Tu prioridad, más que el rendimiento, es la estabilidad. Pero sí debes buscar protegerlo, en la medida de lo posible, contra la inflación.

Largo Plazo (más de 5 años, idealmente más de 10) - aquí sí, como es dinero que no vas a necesitar en muchísimo tiempo tu prioridad es el crecimiento real de tu patrimonio. Puedes tolerar la volatilidad a cambio de un potencial de ganancia mucho mayor. Entiendes que el mercado tendrá ciclos de alzas y de bajas, en ese tiempo muchas cosas buenas y malas sucederán. Pero tu confianza está en que, a largo plazo, la economía global seguirá creciendo y las empresas sólidas continuarán ganando dinero. 2 - Asigna el activo correcto a tu horizonte

Una vez que tienes tu brújula, es fácil elegir el vehículo correcto.

Para el corto plazo tienes los CETES, que son instrumentos emitidos y garantizados por el gobierno, que es el acreedor más seguro que hay en el país.

Aunque han tenido periodos en que han pagado menos que la inflación, históricamente logran conservar el poder adquisitivo de tu dinero.

Para el largo plazo, puedes buscar uno (o varios) ETFs indexados de muy bajo costo. Comprar un ETF es como comprar la canasta entera de la economía (o de un sector de ella). Obtienes diversificación instantánea y un potencial de crecimiento a largo plazo. Por ejemplo, el rendimiento real histórico del S&P 500 (las 500 empresas más grandes de Estados Unidos) ha sido de aproximadamente un 6-7% anual (adicional a la inflación).

El problema del S&P 500 es que se enfoca en pocas empresas enormes de un sólo país. No toma en cuenta al resto del mundo (Europa, Asia, Mercados Emergentes como México). No sé tú, pero yo prefiero algo que englobe todo.

Por eso, mi portafolio central de largo plazo está compuesto únicamente por un ETF: el VT (Vanguard Total World Stock ETF), que incluye miles de empresas de todo el mundo y de distintos tamaños. Me parece más representativo de la economía global.

Claro: también podrías complicarte la vida y construir un portafolio de varios ETFs según tus gustos y tendencias. Yo prefiero la sencillez. 3 - Siempre cuida los costos

Puedes hacer todo bien: elegir el horizonte correcto, asignar los activos adecuados y tener la mejor disciplina. Pero si pagas comisiones altas, estarás construyendo tu casa con un agujero en el techo por donde se escapa tu dinero.

Veamos el daño con números. Imagina que logras un rendimiento real promedio de 5% anual durante 20 años.

  • Opción A: Inviertes a través de una plataforma con una comisión de administración del 0.20% anual.
  • Opción B: Inviertes en un fondo tradicional con una comisión del 1.0% anual.
  • Esa diferencia de 0.80% en comisiones significa que el fondo de la Opción B se está comiendo un 16% de tu rendimiento real cada año. A lo largo de 20 años, esa diferencia de comisiones puede reducir tu patrimonio final en casi un 25%. ¡Una cuarta parte del dinero que pudo haber sido tuyo se va en comisiones!

    Por eso siempre enfatizo: las comisiones, muchas veces ocultas, no son un detalle menor: es un factor fundamental que hay que cuidar.

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    Joan Lanzagorta

    Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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