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El costo de oportunidad en la era de la inteligencia artificial

Opinión
Cada decisión financiera implica elegir entre distintas alternativas y, por lo tanto, renunciar a algo a cambio. A esto se le conoce como costo de oportunidad. Cuando una persona decide mantener su dinero “debajo del colchón”, renuncia a la posibilidad de generar rendimientos; cuando concentra todo su patrimonio en un solo instrumento, renuncia a los beneficios que puede ofrecer la diversificación.
Sin embargo, el costo de oportunidad no siempre se limita a una cifra. A lo largo de la historia han existido momentos en los que una innovación modifica la forma de producir, trabajar, consumir e incluso invertir. La electricidad transformó la manufactura; internet revolucionó las comunicaciones y el intercambio de información; hoy, la inteligencia artificial (IA) comienza a modificar procesos productivos, modelos de negocio y la manera en que las personas interactúan con la tecnología.
Su presencia es cada vez más cotidiana. Desde las recomendaciones que aparecen en redes sociales, hasta las herramientas utilizadas para crear contenidos, analizar información o automatizar tareas, la IA se integra progresivamente en las actividades cotidianas.
Ante esta transformación surge una pregunta desde el punto de vista financiero: ¿cuál es el costo de oportunidad de no considerar la IA dentro de una estrategia de inversión?
La respuesta no necesariamente consiste en invertir directamente en una empresa tecnológica. El ecosistema de la IA es mucho más amplio. Su desarrollo requiere semiconductores, centros de datos, infraestructura digital, energía, servicios en la nube y aplicaciones de software, entre muchos otros componentes. Por ello, identificar cuáles serán las empresas ganadoras de esta transformación durante los próximos años puede resultar complejo.
Además, reconocer una tendencia de largo plazo no significa concentrar el patrimonio en ella. Una oportunidad de inversión también debe evaluarse en función del horizonte, los objetivos y la tolerancia al riesgo de cada inversionista. Participar en una transformación estructural y mantener un portafolio diversificado no son objetivos incompatibles.
En este sentido, existen vehículos como los ETF y los fondos de inversión que permiten acceder a diferentes mercados, sectores y empresas mediante una sola estrategia. Incluso algunos fondos diversificados o multiactivos pueden incorporar exposición a compañías vinculadas directa o indirectamente con el desarrollo de la IA, sin que ésta necesariamente represente la totalidad del portafolio.
La historia muestra que las grandes transformaciones económicas suelen crear oportunidades, pero también incertidumbre. Nadie puede saber con certeza qué empresas liderarán la inteligencia artificial dentro de diez o veinte años. Para el inversionista, quizá la reflexión más importante no sea cómo encontrar al próximo gran ganador, sino cómo construir un portafolio capaz de participar en los cambios que están transformando la economía sin abandonar los principios de diversificación y largo plazo.
Después de todo, el costo de oportunidad también puede encontrarse en aquello que se decide no considerar.
*Portfolio Manager Asset Allocation, BBVA Asset Management