Ya han iniciado las campañas presidenciales.  El proceso es inédito, tanto por la presencia de tres alianzas políticas nacionales como la participación de candidatos independientes. Mucho falta que ocurra, pero lo que está en juego es la dirección y velocidad de las transformaciones que necesita el país para crecer y distribuir mayor bienestar a los mexicanos.

Un tema estructural de la seguridad social sigue rezagado en varios frentes, principalmente en los capítulos de pensiones y salud. Poco o nada se ha hablado en estas semanas de campaña de la necesidad de enfrentar estos temas con una visión sistémica y estructural de país.

Por ello, planteo a los candidatos varias preguntas que pueden ser usadas en los siguientes foros de debate y discusión.

Para todos los candidatos a la presidencia:

• ¿Cómo diagnostica usted el estado actual de los sistemas de pensiones en todo el país?

• ¿Está entre su oferta de gobierno atender el rezago histórico de la seguridad social donde la cobertura formal es hoy de sólo 40% de la población?

• ¿Qué posición guarda respecto al avance de los sistemas de capitalización individual establecidos en el IMSS e ISSSTE, entre otros?

•¿Sabía usted que los niveles de ahorro obligatorio para el retiro en México son de los más bajos de América Latina y que los trabajadores del sector privado ahorramos por ley únicamente 1.125% de nuestro salario de cotización para formar la masa que pague nuestra pensión? No es posible querer pensiones altas si el ahorro general es mínimo.

• Un sistema de ahorro individual con bajo nivel de ahorro producirá pocos pensionados y muy bajas pensiones. ¿Qué opinión le merecen los estudios técnicos nacionales e internacionales que señalan que la contribución total a pensiones debe crecer a cuando menos al doble de 6.5% actual, tomando en cuenta que países como Perú ahorran para el retiro cerca de 12%, Argentina 18% y Chile 20 por ciento?

• La Ley del Seguro Social exige 1,250 semanas de cotización a la edad del retiro y 70% de los trabajadores no cumplirán con este requisito por su condición de trabajadores temporales o informales intermitentes. Por ende, siete de cada 10 trabajadores cotizantes al IMSS corren el riesgo de no tener derecho a una pensión con su ahorro y tampoco a una pensión mínima garantizada. ¿Qué medidas tomaría su administración para corregir la insuficiencia estructural de cotización de los trabajadores cotizantes al IMSS?

• Dentro del gasto programable del gobierno federal, el rubro de pensiones en el Ramo 19 es el renglón que más crece de todo el gasto en términos reales. De hecho, es el único gasto que la SHCP proyecta que crecerá más que la economía en los siguientes años. Las pensiones actuales son una presión fiscal enorme que se ha calculado ya ronda 130% del PIB y el gasto anual se acerca rápidamente al billón de pesos. ¿Por qué no ha presentado ni una sola mención a este problema que será el némesis de las finanzas públicas de su sexenio?

• Los déficit de pensiones se aceleraron desde los años 90, tanto a nivel federal como estatal, como de las universidades públicas. Los tomadores de decisiones, lejos de corregir los desequilibrios estructurales, se limitaron en lo general a “patear el bote” y transferir el problema hacia delante.

• En materia de salud, el escenario es tan ominoso o más que el de pensiones, sólo que sus efectos serán cada vez más cercanos y directos sobre toda la población. ¿Trae usted pensadas las impostergables reformas que requiere el sistema nacional de salud?

• Nadie discute que la política sanitaria del país ha sido un éxito de largo plazo, donde las tasas de mortalidad han descendido dramáticamente respecto de hace un siglo, las viejas enfermedades infecciosas y pandemias se han controlado o erradicado, y donde la esperanza de vida al nacer ha aumentado casi 60% en 60 años para los mexicanos. Sin embargo, nos hemos olvidado que el marco epidemiológico del país ya cambió y que las instituciones de salud siguen operando bajo modelos del pasado, con poca descentralización , muchas rigideces administrativas, incentivos contrarios a la calidad de la atención, privilegiando la medicina curativa desdeñando la prevención en salud, sin avanzar en la portabilidad de derechos en salud y asignando los presupuestos con criterios inerciales, poco transparentes y casi siempre aislados del resto del sector salud. Denos su opinión al respecto, por favor.

• México tiene un sistema nacional de salud costoso e ineficiente, porque al regulador no se le ha dotado de la capacidad de rectoría suficiente frente a los tres sistemas públicos de salud: IMSS, ISSSTE y Seguro Popular. ¿Ha pensado cómo rediseñar la rectoría en el sector salud?

•  A nivel de gasto nacional, México sigue asignado cerca de 6% del PIB para el gasto en salud, sólo que una proporción preocupantemente alta de ese gasto (48%) sigue siendo el gasto de bolsillo que las familias tienen que gastar cuando se presenta un evento catastrófico. ¿En su opinión, qué ha fallado en el diseño del sistema y cómo atenderlo?

• Está usted enterado de las múltiples ineficiencias de la planeación del sistema de salud con gastos redundantes de infraestructura y tecnología, hospitales de alta especialidad sin aforo, falta de colaboración para la atención de los pacientes entre instituciones cercanas y falta de mayor aprovechamiento de experiencias exitosas como la compra consolidada de vacunas y medicamentos?

• Tener recursos humanos de calidad en el sector salud es requisito obvio para proveer los servicios hoy y asegurarlos en el largo plazo; sin embargo, no tenemos en el país suficientes médicos y enfermeras y mucho menos una distribución completa y balanceada de los recursos humanos en función de las necesidades epidemiológicas. ¿Ya sabe cómo influiría su gobierno en esta materia tan importante?

Los retos de la seguridad social en México son enormes y afectan ya a la mayoría de la población. El 40% con protección previsional de pensiones, amenazado por lo exiguo de las pensiones a recibir; otro 60% agraviado por la injusticia de no tener expectativa pronta de una mínima protección para la vejez, salvo las pensiones para adultos mayores que sólo con fines electoreros se han establecido sin fondeo explícito por la mitad de las entidades federativas.

En materia de salud, la reforma pendiente es más compleja aun que la de pensiones, por su horizonte de ejecución en el mediano y largo plazos, por su profundidad y dificultad para influir en la operación cotidiana de los sistemas, por la carencia de un modelo financiero de largo plazo en el sector, por el involucramiento necesario de todo el personal del sector y sus sindicatos y porque otras reformas han desplazado atención y recursos dejando pendiente este reto fundamental de México: corregir educación y salud para el bienestar y el crecimiento.

Las anteriores no son preguntas fáciles de contestar porque no son temas donde quepan ocurrencias o improvisación. En materia de pensiones y salud no se valen las acciones miopes o populacheras. El que ofrezca un beneficio debe asegurar su estabilidad y no heredar un mayor problema. De estos temas poco o nada les hemos oído hablar con profundidad. Señora candidata y Señores candidatos, tienen la palabra.

El autor es economista especializado en temas de pensiones y economía de la salud.