Las finanzas en el hogar son un tema que hasta los niños pueden comprender, a condición de que nos tomemos la molestia de enseñarles con ¡bolitas y palitos!...

¡Si lo entienden los niños, los adultos también!

Nuestra historia de hoy:

Darién es un pequeño niño de escasos ocho años y el personaje de esta historia.

Cuando en casa sus padres se propusieron explicarle qué es el ahorro, él ya lo sabía. Los padres quedaron sorprendidos porque asumían que el pequeño seguramente estaría ajeno a esas cosas de adultos.

El ahorro -dijo Darién -es la parte del ingreso que no se gasta, sino se conserva con un propósito de gasto o de inversión posterior o bien, para hacer frente a cualquier emergencia financiera que se pudiera presentar.

En todo caso, el ahorro sirve para construir el patrimonio. Sé también que para lograr las metas del ahorro, debemos estar muy motivados, como en mi caso que estoy ahorrando para comprarme una bicicleta el próximo Día del Niño.

La motivación de aquello que necesitamos o deseamos nos permite tener las metas claras para cumplir más fácilmente el compromiso con nosotros mismos de conservar parte de nuestro ingreso. En mi caso -dijo -ahorro parte de lo ustedes me dan de domingo o para ir a la escuela. Yo no veo el ahorro como un sacrificio, sino como una recompensa futura por mi esfuerzo.

-¿Pero, cómo sabes todo eso? -preguntó la mamá de Darién, gratamente conmovida.

¡Lo aprendí en la escuela y en el periódico que lee papá!...

-¿Lees mi periódico? -se sorprendió el padre.

-Bueno -dijo el chico -sólo la sección de Finanzas Personales porque la maestra nos deja, a veces, investigar algunos temas y nos pide consultarlo.

-Vaya, vaya -respondió su padre -¡Así que también lees mi periódico? ¡Quién lo diría! En mis tiempos sólo leíamos la tira cómica. En efecto -siguió diciendo-, el ahorro es el premio a nuestro propio esfuerzo. Para disfrutar mañana de aquello que nos hemos propuesto, lo que necesitamos o lo que deseamos. En todo caso, nos dará tranquilidad porque estarnos prevenidos para cualquier contingencia. ¡No cabe duda de que el ahorro nos permite lograr el bienestar de la familia! ¡Aunque el dinero no es la felicidad, es seguro que sin dinero habrá muchos momentos de infelicidad!

-Pero aún hay algo que no entiendo -repuso Darién, con gran interés -¿por qué las alcancías tienen forma de cochinito?

-Te lo diré -le contestó cariñosamente su madre -la idea de la alcancía en forma de cochinito proviene de que en el medio rural, en las pequeñas comunidades, las familias ahorran comprando animales de corral, como gallinas, conejos, chivos o cerdos. Luego, se encargan de engordarlos para su venta; cuando lo hacen, recuperan su dinero.

- ¿Y si no los venden? -interrogó de nuevo el niño -quiero decir, ¿si no logran venderlos o deciden comérselos, también en ese caso es ahorro?

- ¡Claro! -respondió su madre. También es ahorro porque en tal caso no tendrían que comprar la carne. De esa manera ahorran, al evitar gastar.

-¡Ah! -repuso Darién -pues entonces, ya sé porqué mi alcancía tiene forma de cochinito. ¡Voy por él para romperlo! Con mi ahorro compraré la bicicleta y con el resto le pediré a papá que me abra una cuenta en el banco para seguir ahorrando.

- ¿Estás seguro de que te alcanzará para comprar tu bicicleta? -quiso saber su padre-.

-¡Claro! -respondió Darién y sin lugar a duda. ¡Me tomé la precaución de ahorrar mucho más porque ¿qué tal si no me alcanza al momento de querer comprarla? ¡Recuerden que los precios suben!... de eso les contaré en otra ocasión.

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