La Navidad es la época en que compras los regalos de este año, con el dinero del siguiente

Anónimo

La Navidad es una época en la que tendemos a incurrir en prácticas de compra aún más irracionales que de costumbre.

En su reciente libro Scroogenomics, Joel Waldfogel, profesor titular en Economía aplicada de la Escuela Carlson en la Universidad de Minnesota, se encarga de indicar las irracionalidades detrás de las compras navideñas, haciendo hincapié en que la mayoría de los regalos adquiridos en esas fechas no generan en quienes los reciben una percepción real de beneficio y consecuentemente no producen tampoco un beneficio real para quien los otorga.

A este fenómeno Waldfogel lo nombra la pérdida de peso muerto y lo describe como la transacción en la que la pérdida económica de una de las partes no es compensada con una ganancia en la contraparte.

La situación anterior se debe a varias razones.

La primera de ellas es que la percepción de valor tiende a ser menor en quien recibe el obsequio que el precio efectivamente pagado por el que lo otorga. A menos de que se trate de un regalo cuyo precio sea explícitamente reconocido por ambas partes, este fenómeno estará presente en la mayoría de los regalos otorgados.

Otra razón es que los regalos tienden a tener lo que se describe como un sesgo egocéntrico: si me gusta a mí, creo que será apreciado y valorado en la misma dimensión por un tercero y eso rara vez ocurre, a menos de que se trate de personas que muy evidentemente compartan algún interés concreto.

Una razón adicional es que con frecuencia regalamos cosas que no tienen utilidad real alguna para las personas. Los regalos que se valoran más (económica y sentimentalmente) son aquellos que efectivamente utilizaremos con relativa frecuencia.

Algunos consejos útiles en este contexto para sus compras navideñas:

1. Haga una lista de los regalos que desea otorgar, asígneles un presupuesto y vea si se ajusta para los regalos que pretende dar. En función de ello, determine a quiénes realmente quiere y puede dar una regalo que será apreciado como una efectiva muestra de afecto.

2. Sin importar el precio, trate de regalar cosas que el obsequiado use; no que usted usaría. Si se trata de algo que usará, por lo menos un par de veces al mes, ese regalo será más valorado que el detallito del mismo precio, que la persona no sabrá qué hacer con él y no tendrá un retorno emocional efectivo.

3. Invierta en decidir qué regalo apreciaría la persona. Un detalle que revele que usted conoce los deseos, los gustos, los anhelos del otro, tendrá un retorno emocional más significativo para usted. Regalar una libreta a una persona que usted sabe que tiene el deseo de ser escritor, con una pequeña nota que diga para que empieces tu primera novela , será más apreciado que un llavero del doble de precio.

4. Regale en grupo. Una comida en su casa para varios amigos le saldrá más barata que un regalo a cada uno (siempre y cuando cada uno lleve su bebida de preferencia) y ello será un momento de convivencia y de generación de recuerdos colectivos más apreciado.

5. Regale su tiempo. En muchos casos, nuestras ocupaciones cotidianas nos hacen estar lejos de nuestros seres queridos y dedicarle muy pocos momentos reales de convivencia. Dedíquele, en estas fiestas, tiempo de calidad a sus amigos y familiares y ello será más recordado que muchos regalos de compromiso. Después de todo, en palabras de Ralph Waldo Emerson: El único verdadero regalo es una porción de ti mismo .

Les deseo felices fiestas.

*El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter @martinezsolares

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