El 2014 cierra de manera difícil, ya que muchas variables que no representaban un riesgo inminente se han conjuntado para complicar el escenario global. Nadie esperaba que la economía norteamericana estuviera tan fuerte y que en el mes de noviembre se generaría 50% más de empleos, por arriba de lo esperado y por encima del promedio del año. Tampoco se anticipaba el desplome en los precios internacionales del petróleo, caída que ha sido de más de 40% en los últimos seis meses.

Quisiera ser muy enfático, y vale la pena aclarar, que lo que estamos viviendo lo está padeciendo el mundo entero, mismo que no es exclusivo de México ni un fenómeno local. La fortaleza del dólar y de Estados Unidos, así como la baja en los precios del petróleo, afecta a todos y no solamente a México.

Hablando del dólar, peso y petróleo, me ha llamado profundamente la atención que gente que debería estar informada acertadamente, tanto en los medios como en el sector privado y público, hable de la debilidad del peso en vez de la fortaleza del dólar. Además de lo mencionado, no contribuyen al escenario global cifras económicas poco alentadoras en Europa, así como disminuciones en las proyecciones de crecimiento en Asia, fundamentalmente en China y Japón.

El momento es complicado, aunque también creo que no será la constante en el 2015, ya que se espera que las condiciones actuales estén presentes únicamente por algunos meses; sí se vislumbra en el futuro un peso apreciándose hacia los 13.50 pesos, así como un precio del petróleo estabilizándose y no en continua caída libre.

Es cierto que tanto la demanda global de petróleo como el crecimiento mundial no auguran que esto se dé a corto plazo; pero a nadie, incluyendo a aquellos que tienen menores costos de producción, que son los árabes, les conviene que dicha situación continúe.

Por otro lado, México tendrá un buen crecimiento si sabe manejar la crisis política y social que en este momento impera; está a tiempo de recuperar y volver a acaparar la atención de muchos que están dispuestos a invertir en nuestro país. Esto, aunado a la entrada en vigor de las reformas. De la misma manera, algo positivo será que Estados Unidos tendrá un mejor desarrollo el año entrante, y con petróleo barato, todavía más.

El 2015 no será, en general, un buen año en lo económico; pero deberá ser mejor (crecimiento estimado de 2.2% del PIB en el 2014 contra 3.2% estimado para el 2015). Tendremos un reto extraordinario, mismo que será lidiar con el ciclo de alza de tasas y su impacto en el precio del peso contra el dólar y en las inversiones de los bonos.

Es imperativo estar preparados para esta situación, por lo que hay que contar con la asesoría de profesionales para la protección de su patrimonio con el fin de sortear, de la mejor manera posible, las condiciones adversas que se darán en el mercado de bonos.

Aprovecho la oportunidad para desearles muchas felicidades, salud y éxito durante el 2015.

El autor es director general de CI Estrategias por Somoza Musi. Puede visitar su página de Internet www.cism.mx. Sígalo su cuenta de Twitter: ?@CISomozaMusi.