En nuestra última entrega discutimos que, a diferencia de lo que muchos de nosotros podemos pensar, estudios a nivel internacional han demostrado que nuestro nivel de inteligencia, entendiéndose como Coeficiente Intelectual por su sigla en ingles), tiene muy poco que ver con la cantidad de nuestro patrimonio. Mencionamos que ellos, como nosotros, comenten demasiados errores financieros. Por el contrario, los que tienen una inteligencia emocional desarrollada son los que mayor éxito tienen en la construcción de su patrimonio.

En nuestra columna anterior también mencionamos que esto se debe a una serie de factores que describimos de una forma clara y concisa, como suelen ser nuestros artículos. Pero, ¿qué actitudes toman las personas con IQ elevado que hace que a pesar de que su potencial usualmente les permite generar mayores ingresos, no logren consolidarlos en un patrimonio sólido?

A continuación exploraremos algunas características importantes de esas personas:

1) Suelen ser demasiado presuntuosos. Su inteligencia les hace pensar que están en un nivel por encima de todos los demás, lo cual a su vez les hace sentirse superiores. Esto lo pueden canalizar de diferente manera. Algunos de ellos suelen, entonces, consumir bienes enfocados a lucir un determinado estilo de vida: los que son así acumulan bienes, no activos, no inversiones. No buscan ser más, sino tener más, que las cosas que tienen estén a la altura de lo que ellos piensan que son.

2) Piensan que a ellos se les ocurrirá esa gran idea de negocios. Creen que su inteligencia les permitirá generar una idea de negocios que cambiará de manera significativa el mercado y los hará ricos. Sin embargo, en realidad se pasan la vida pensando en que eventualmente esa idea les vendrá. No exploran posibilidades, no crean, no buscan, no intentan.

3) Su inteligencia no les permite explotar todo su potencial. Cuando alguien tiene un intelecto demasiado desarrollado, en ocasiones piensa que esa capacidad es suficiente para lograr las cosas. Pero la verdad es que en el mundo muchas habilidades, no sólo la intelectual, son las que se combinan para alcanzar el verdadero éxito.

4) Son demasiado conservadores. No toman riesgos dado que se pasan la vida analizando todas las posibilidades.

Como en materia de inversiones hay demasiados imponderables, entonces tratan de protegerse demasiado.

5) Huyen a los riesgos en lugar de conocerlos y manejarlos en su favor. En materia de seguros, hay quienes se protegen demasiado o hay quienes no compran ningún seguro, ya que piensan que a ellos no les pasará nada o que podrán salir adelante con su capacidad intelectual.

6) No trabajan en equipo. Son los típicos que cuando había un trabajo en equipo en la escuela, se abalanzaban a hacerlo todo ellos sin dar espacio a los demás. Trabajaban solos, como burros, para presentar un trabajo en equipo. De alguna forma menospreciaban a los demás miembros del equipo por no ser tan inteligentes. Es decir, sólo ellos tenían la capacidad de hacer las cosas de una forma superior. Desde luego, todos los demás se beneficiaban de su trabajo sin haber hecho nada. Esto en la vida real pasa y mucho.

7) No tienen un fin en mente ni trabajan hacia él. Las personas con una capacidad intelectual sobresaliente piensan que las cosas saldrán solas, como producto de su capacidad. Pierden entonces de vista el fin, el objetivo primordial, ya que tratan de abarcar demasiadas cosas a la vez y, en lugar de simplificar su punto de vista sobre la vida, lo complican, le añaden demasiadas aristas que son imposibles de manejar para el ser humano exitosamente al mismo tiempo.

8) No son humildes. Aunque reconocen sus errores, piensan que automáticamente lo harán mejor la próxima vez. Suelen culpar a una variable que no está bajo su control. Esto hace que no aprendan realmente de sus errores, debido a que no dejan que éstos templen su carácter.

Quiero terminar esta colaboración mencionando que esto se trata de una generalidad, no de todas las personas con inteligencia superior. Muchos de ellos logran cosas extraordinarias y no están enteramente en esta situación.

De hecho, cuando el alto IQ se combina con una alta inteligencia emocional, los resultados suelen ser extraordinarios.

Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com