Al momento de rentar una vivienda, uno de los requisitos fundamentales es la firma del contrato de arrendamiento, la cual se hace antes de la mudanza del inquilino a su nuevo espacio.

Este documento, que es un acuerdo entre el arrendador y el inquilino en donde se puntualiza los términos en que se renta el inmueble, tradicionalmente se firma de manera física, además de entregarse, de la misma forma, una copia a ambas partes.

Ahora, gracias a los procesos de digitalización, tanto el inquilino como el arrendatario podrán firmar fácilmente este contrato desde la comodidad de su casa u oficina, además de obtener una copia en su correo para consultarlo en cualquier momento.

La firma digital en contratos de arrendamiento comenzó desde enero pasado en la Ciudad de México gracias a la entrada en vigor de la modificación realizada al artículo 1,803 del Código Civil local, que otorga legitimidad a este tipo de procesos en los contratos de alquiler.

Esta medida aplicará para los nuevos inquilinos que vayan a rentar una propiedad, algunas inmobiliarias, como el caso de Homie, comenzarán a implementarla a partir de abril. Si ambas partes firmaron un contrato antes de esta modificación, el contrato seguirá vigente de manera física, pero al momento de renovarlo, esto se hará de manera digital.

Arturo Rosales, director de Finanzas de la plataforma inmobiliaria Homie, explicó que este tipo de contratos de arrendamiento digitales tiene la misma validez que uno en físico; lo único que cambia es la cláusula de la firma, en donde se expone que será digital.

Señaló que una de las ventajas de este tipo de documentos es que ambas partes podrán acceder a revisarlo en cualquier momento, gracias a la copia digital que se les entregará, lo que lo hará más seguro y fácil que un documento en físico.

“Esto permitirá que haya más dinamismo en cuanto a contratos de arrendamiento se refiere, la firma digital es bastante sencilla. Va a ser una herramienta muy útil que muchas personas van a poder usar y va a eficientar mucho tanto la operación de la inmobiliaria como para los clientes, que ya no tendrán que agendar una cita y desplazarse hasta las oficinas. Todo eso lo pueden evitar firmando desde su casa u oficina”, aseguró.

Indicó que aunque todavía se siguen firmando contratos de alquiler en físico, esto implica que el inquilino y el propietario tengan que reunirse en una oficina o en la empresa inmobiliaria, lo que implica tiempo para ambos, pero ahora con la digitalización estos procesos serán mucho más fáciles.

Leonardo González, analista de Real Estate del portal inmobiliario, Propiedades.com, señaló que otra ventaja de la digitalización de este tipo de documentos es que permitirá incluir mejores cláusulas formales para la renta de una vivienda.

¿Cómo se firmará?

El gerente de Homie detalló que el proceso para la firma digital será sencillo y se hará a través de una aplicación o de correo electrónico, la cual tendrá diferentes candados de blindaje, pero dependerá de cada empresa.

Detalló que para que el inquilino y arrendatario puedan firmar se les enviará un link a través de su correo electrónico; posteriormente se les solicitará que lo hagan, con el mouse de la computadora o con el dedo, lo más apegado posible a su firma en físico. “A través de este medio, el inquilino revisará su contrato y  lo firmará en línea”.

Aseguró que una vez que se firme ésta quedará encriptada para que evitar que pueda modificarse o falsificarse; a fin de incrementar el nivel de seguridad.

Papelito habla

En caso de que el arrendador o el inquilino, se nieguen o prefieran tener su contrato en físico, Rosales explicó que están abiertas ambas opciones pues no se trata de una acción coercitiva.

Refirió que para muchas personas, principalmente para los adultos mayores, el tema de los contratos digitales es algo muy complicado de procesar y que existe resistencia de este sector de la población para adaptarse al no estar acostumbrado a este tipo de procesos digitales.

“Siempre la decisión quedará en cada cliente sobre si desea firmar su contrato de manera digital o vía física; no es algo que sea obligatorio”, aseguró.

montserrat.galvan@eleconomista.mx