El año pasado el IPC de la Bolsa tuvo una baja de 3.6% en dólares y en lo que va del año (al 7 de febrero) otra de 8 por ciento. Otros mercados parecidos también corrieron una suerte similar, cuando no peor. En el 2013 las bajas en Turquía, Brasil y Rusia fueron de 31, 28.3, y 12.8% respectivamente.

Lo anterior obedece a diversos factores. El principal de ellos es la materialización del inicio del retiro de los estímulos fiscales y monetarios en Estados Unidos. En menos de dos meses, la Fed ha reducido su programa de compra de bonos de 85,000 millones de dólares/mes a 65,000 millones de dólares/mes y la expectativa es que la tendencia continúe, situación que alimenta la expectativa de un eventual incremento en las tasas de interés.

Para los países productores de materias primas (Brasil, por ejemplo), la situación es aún más complicada, toda vez que la economía de China, la principal demandante de estos productos, ha comenzado a perder impulso.

Además de factores externos, también entran en juego los factores regionales e internos. A pesar de la diferenciación que México ha logrado en las últimas décadas en cuanto a sus políticas macroeconómicas, seguimos siendo parte del grupo emergente, por lo que no escapamos de las turbulencias originadas en países como Argentina, Venezuela o Turquía.

Finalmente, también están los factores domésticos. El crecimiento económico durante la segunda mitad del 2013 fue pobre, incluso cuando la actividad industrial y manufacturera en Estados Unidos había comenzado a repuntar. El bache económico se vio reflejado en diversas ramas de la economía como la construcción (-5% año a año en noviembre) o las ventas al menudeo (alrededor de -0.6% para todo el 2013). Tampoco ayudó el incremento en los precios de la gasolina o la incertidumbre causada por la reforma fiscal.

El 2014 presenta retos importantes: los retiros de los estímulos monetarios en EU habrán de continuar y el incremento en impuestos sobre la economía formal en México habrá de seguir teniendo efecto. No todo es negativo: luego de casi dos años a la baja, las remesas de trabajadores mexicanos en el extranjero han comenzado a aumentar; a diferencia de otros países de la región, México está más expuesto a la economía estadounidense (en recuperación) y menos a la china (en desaceleración) y el aumento en gasto gubernamental que no ocurrió en el 2013 habría de tener lugar este año. Más aún, el peso mexicano continúa siendo una de las monedas más baratas del mundo y el ajuste de la moneda del último par de meses es benéfico en términos generales. Una variable que habrá que observar de cerca es la inflación. Luego de un repunte a principios de año, ésta debiera regresar a la normalidad aunque podría haber costos asociados.

En fin, en términos de inversiones, el 2014 no parece fácil, pero ya en el 2013 vimos los beneficios de mantener un marco macro sólido. Además, un año es mucho tiempo y, no está de más recordarlo, nunca en los últimos 20 años la Bolsa ha tenido dos años consecutivos de rendimientos negativos, lo cual también es una buena señal.

El autor es V.P. de Renta Variable Nacional/Asset Management BBVA Bancomer.