Ir al banco a realizar un depósito, el pago de un servicio o cualquier otra operación puede resultar tedioso, debido al tiempo de espera para realizar cualquier transacción.

Irene Flores, editora de Contenidos de Educación Financiera de la comparadora de servicios financieros Coru, dijo que el tiempo promedio que un usuario espera en una sucursal es de 20 a 40 minutos, aproximadamente, cuando muchas de esas operaciones puede realizarlas en el cajero o practicaja de manera muy sencilla.

Datos del Banco de México indican que hasta junio existen 53,262 cajeros automáticos y practicajas en todo el país, en los que se realizaron poco más de 483 millones de operaciones, siendo Ciudad de México la entidad con el mayor número de cajeros, 8,173.

Las practicajas se consideran una extensión de la atención en ventanilla, y los bancos buscan detonar su uso a fin de que la mayoría de las operaciones, como pagos o transferencias, se hagan a través de estas máquinas, y que dejen de hacerse en ventanilla.

Estas máquinas no solamente sirven para que el cliente disponga de efectivo o consulte su saldo, sino que también pueden ayudarle a consultar su CLABE interbancaria o pagar servicios como agua, luz, teléfono o de algunas tiendas departamentales.

Flores recordó que los cajeros y practicajas surgieron para agilizar movimientos cotidianos y evitar realizarlos en ventanilla. Sin embargo, estas últimas cuentan con más operaciones permitidas para ayudar al cliente.

“Hacer trámites en el cajero tiene la misma validez que en la ventanilla. Es una extensión del banco, es mucho más práctico hacerlo así y se puede utilizar en cualquier momento”, afirmó.

Comentó que hacer operaciones en cajero es una alternativa de apoyo para hacer transacciones y movimientos casi inmediatos, sobre todo si son entre las mismas cuentas o si se requiere una transferencia hacia otras cuentas.

“Es importante conocerlos, saber cómo usarlos para nuestro beneficio y saber las comisiones que nos podrían cobrar”, agregó.

Joel Cortés, director de la plataforma digital especializada en medios de pago Kardmatch, sostuvo que las practicajas son la segunda generación de los cajeros, y que cuentan con servicios principalmente enfocados en la recepción de efectivo.

“Estos nuevos dispositivos ya tienen la capacidad de recibir billetes y hacer operaciones con efectivo, lo cual permite realizar diferentes transacciones, como depósito entre las cuentas y pagos de servicios. Esto le permite al banco extender sus servicios y el horario de los mismos a sus clientes”, aseguró.

Enfatizó que un beneficio de los cajeros y practicajas es que permiten a los usuarios hacer movimientos en horarios fuera de operaciones e incluso en fines de semana.

No sólo sirven para disponer de efectivo

La editora de Coru explicó que los servicios que ofrecen los cajeros, si bien varían en lo que ofrece cada banco, no solamente permiten disponer de dinero en efectivo. Se pueden pagar servicios como luz, agua, teléfono y recargas telefónicas, reiteró.

Mencionó que en el pago de servicios la mayoría de los bancos no cobra una comisión al cliente, pero precisó que el cliente debe revisar previamente algún cargo extra por el servicio.

“Lo mejor es que, antes de hacer un pago en el cajero, el usuario verifique ahí mismo en la pantalla el cobro de un cargo extra o una comisión. En general no debería haberlo, ya que los bancos firman convenios con las diferentes empresas y compañías”, expuso.

Flores destacó que algunos permiten la disposición de efectivo sin el plástico, activaciones de alertas bancarias; algunas instituciones permiten confirmar o dar de alta algún servicio o producto.

Dijo que otra facilidad es que permiten precontratar algún tipo de servicio como un seguro de auto o algún crédito, pero la inconveniencia es que no podría contrastar o leer las cláusulas o condiciones que la institución le marca.

“Una desventaja es que el cliente no puede comparar servicios. Como no hay interacción o un ejecutivo que lo ayude y sólo está limitado a ese cajero, quizá no obtenga más información del producto”, aseveró.

En horario de atención a clientes, los ejecutivos pueden orientar y ayudar a los usuarios a usar estos dispositivos y saber cómo operan, lo que representa una limitante, porque en horarios no bancarios, si un cliente no sabe usar estas máquinas, tendrá problemas.

No están exentos de fallos

Los expertos detallaron que los cajeros y practicajas no están exentos de fallar y que ocurran inconvenientes, como no darnos nuestro dinero o tragarse el plástico.

“Estas máquinas pueden fallar, ya que están conectadas a un software y puede ser vulnerado y hackeado”, alertó la editora de Coru.

Cortés expresó que una desventaja de depender de una máquina es que en cualquier momento puede tener un desperfecto, como que la operación no se complete o que se trague la tarjeta, y tendrá que levantar una queja o aclaración.

“Lo primero que hay que hacer es comunicarse con el banco y levantar la aclaración, dar los datos de la ubicación del cajero o de la practicaja y decir que es lo que pasó, y se hace una aclaración. Lo negativo es el tiempo de espera que puede llegar a tardar”, explicó.