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Elimina el tabú
En incontadas ocasiones dejamos charlas interesantes y enriquecedoras por el temor de hablar de más o decir cosas que no compartan otras personas.
Se nos ha dicho una y otra vez que en cualquier tipo de reunión (inclusive las familiares) es mejor no hablar de dinero, política y religión. Esta curiosa lista, a la que recientemente se le ha anexado el futbol, está ideada para evitarnos malos ratos y prevenirnos de la intolerancia, capaz de arruinar cualquier velada, con discusiones interminables y sin sentido.
Conscientes de estas normas, optamos sin miramientos por quedarnos callados y perdernos de discusiones que bien podrían aportarnos una valiosa experiencia.
El peor escenario sería que ni siquiera en la familia se platicara de dinero, por lo que no hace falta citar a ninguna fuente para aseverar que este grupo es (o debería de ser) nuestra primera escuela de finanzas y que si no obtenemos los ejemplos y enseñanzas adecuados estamos, por lo tanto, relegando la responsabilidad a la Academia y sociedad, donde por lo general no se menciona el tema porque, aparte de que puede existir desconocimiento, resultará ser todo un tabú.
Compartir, analizar y discutir temas de control de gasto, ahorro e inversión en cualquier reunión no debería ser un tema incomodo, sino un momento ideal para aprender y mantenernos actualizados de las novedades del medio, de la misma forma que sucede con las pláticas de tecnología, noticias y telenovelas.
Discutir lo que hacemos de nuestro dinero puede darnos un valioso punto de referencia para saber qué tan bien o mal lo estamos haciendo. Esto nos beneficia a todos.
Tratándose de la familia, la discusión monetaria podría ser un acto casi ceremonioso, pero sin llegar a ser tan serio donde todos los integrantes del grupo estemos conscientes de las capacidades financieras que como familia poseemos y en donde nos comprometamos con las metas en común: reducir el consumo de agua, luz y gas es un gran ejemplo.
Cuando se fijan las metas en familia o en pareja es más fácil, se halará en el mismo sentido y se llegará rápidamente al objetivo, sobre todo si se trata de inversiones en donde se pueden marcar planes que nos beneficien a todos como la compra de una casa o el enganche de un auto.
Este tipo de inversiones pueden ser monitoreadas por todos los miembros de la familia y así generar el impulso adecuado para lograrlo.
Una vez que nos hayamos habituado al tema, sentiremos mayor comodidad buscando artículos de inversiones y hablando con nuestro asesor financiero sobre objetivos específicos; él estará dispuesto a discutir todos esos detalles que pudiesen resultar aún incómodos de tratar entre amigos y familiares, además de que te aportará datos precisos que, en la mayoría de las conversaciones, resultan un tanto difusos.
Un simple: ¿Cómo le hiciste? , puede darnos mucha luz sobre trámites, técnicas y destinos de inversión que anteriormente desconocíamos.
Resulta bastante trágico que el tema del dinero se encuentre en esta lista negra y, por lo tanto, no lo discutamos.
Por más incómodo que sea, la experiencia previa siempre puede obrar en nuestro favor en decisiones trascendentales por tomar y por ningún motivo deberíamos de estar perdiéndonos de estos valiosos detalles.
*Associate Procesos Comerciales Asset Management BBVA Bancomer.
oscar.rojas@bbva.bancomer.com